La Secretaría General del Sínodo publicó este 24 de marzo de 2026 dos informes que abordan desafíos urgentes para la Iglesia en el mundo actual: la escucha del “grito de los pobres y de la Tierra” y la respuesta pastoral ante la poligamia, especialmente en contextos africanos.
Se trata del informe final del Grupo de Estudio n.º 2 y del documento elaborado por la Comisión del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SCEAM), que, aunque distintos en temática, reflejan una misma orientación: una Iglesia sinodal que escucha, discierne y acompaña desde el Evangelio.
Escuchar como acto de fe y misión
El informe del Grupo de Estudio n.º 2, precedido por una reflexión del cardenal Michael Czerny, señala que escuchar a los pobres y a la tierra “no es una opción pastoral”, sino un elemento esencial de la fe cristiana, arraigado en el mandamiento del amor y en la figura del Buen Samaritano.
El documento parte de una pregunta: cómo puede la Iglesia escuchar mejor estos dos clamores “interconectados”, reconociendo que atender a uno implica responder también al otro. En este sentido, el cardenal Czerny explica que “escuchar” implica un proceso integral que incluye encuentro, comprensión, acción, evaluación y acompañamiento espiritual, y que involucra a todos los creyentes, incluso a quienes viven en condiciones de pobreza.
Tras detallar su metodología, limitaciones y aprendizajes, el informe identifica múltiples herramientas ya presentes en la vida eclesial, como parroquias, comunidades de base, Cáritas y redes ecuménicas y remarca su riqueza, al tiempo que advierte sobre la “tentación de delegar” esta misión solo en estructuras especializadas.
Corresponsabilidad, formación y nuevas propuestas
El documento insiste en que la escucha debe ser una tarea de todos los bautizados. Entre sus propuestas, se encuentra la creación de un Observatorio Eclesiástico sobre la Discapacidad, pensado como modelo replicable que permita visibilizar y dar voz a grupos marginados.
En el ámbito teológico, el informe propone reconocer a los pobres y a la tierra como verdaderos loci theologici, es decir, lugares desde los cuales Dios habla hoy a la Iglesia. Por ello, se invita a teólogos provenientes de comunidades vulnerables a participar activamente en la elaboración del magisterio.
Asimismo, se hace un fuerte llamado a renovar la formación de laicos, religiosos y seminaristas, integrando el contacto directo con las periferias, el aprendizaje de la escucha como disciplina espiritual —“no solo como técnica”— y herramientas de análisis social.
El texto concluye con una visión: una Iglesia capaz de convertirse en instrumento de escucha activa, donde cada creyente asuma su vocación misionera al lado de los más vulnerables.
Poligamia: desafío cultural y respuesta pastoral
Por su parte, el informe del SCEAM aborda el fenómeno de la poligamia desde una perspectiva cultural, antropológica y teológica, reconociendo su arraigo en la realidad africana, donde la familia tiene un carácter sagrado vinculado a la comunidad, los antepasados y Dios.
El documento explica que, en este contexto, la poligamia ha formado parte de la tradición, asociada también al valor de la descendencia numerosa como signo de bendición. Sin embargo, a la luz de la Revelación, se subraya su carácter ambivalente: tolerada en el Antiguo Testamento, pero superada en el Nuevo, donde Jesús reafirma la unidad e indisolubilidad del matrimonio.
En consecuencia, el informe reafirma que el matrimonio cristiano es monógamo “por su naturaleza teológica y no por imposición cultural”. Desde el punto de vista pastoral, se descarta cualquier forma de reconocimiento de la poligamia.
Acompañar sin excluir, con la dignidad de la mujer en el centro
El SCEAM propone que los catecúmenos en situación de poligamia no accedan al bautismo hasta asumir libremente el compromiso de un matrimonio monógamo. No obstante, aclara que esta postura no busca excluir ni estigmatizar, sino promover un acompañamiento “paciente y respetuoso”, inspirado en la misericordia de Cristo.
El informe pone especial énfasis en la dignidad de la mujer, situándola en el centro de la acción pastoral y proponiendo a María como modelo de una evangelización encarnada en la cultura.
Se plantea la necesidad de una “pastoral de cercanía” que abra caminos de integración para quienes viven en las periferias, reconociendo en cada persona a un hijo de Dios llamado a una relación de amor fiel.
Iglesia que escucha y responde a los signos de los tiempos
Ambos informes, aunque centrados en problemáticas distintas, convergen en una misma visión: una Iglesia sinodal que reflexiona y actúa, acompañando los desafíos concretos de la humanidad.
Los documentos completos, junto con resúmenes en cinco idiomas, están disponibles en el sitio web de la Secretaría General del Sínodo (www.synod.va), como parte del proceso de discernimiento que quiere responder, con fidelidad al Evangelio, a las realidades complejas del mundo contemporáneo.
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