La Arquidiócesis de Lima realizó la publicación de la “II Carta Pastoral: Caminando con Jesús y Santo Toribio de Mogrovejo hacia la forma sinodal y misionera de nuestra Iglesia de Lima”, un documento elaborado tras el proceso de discernimiento de la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana, realizada en enero de 2026 y que reunió a más de mil representantes de las 130 parroquias limeñas.
El anuncio fue realizado por el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, quien explicó que el texto tiene el propósito de recoger las inquietudes, desafíos y esperanzas expresadas por el Pueblo de Dios durante las jornadas sinodales: “Esta carta quiere ser un eco fiel de sus esfuerzos para continuar nuestro camino de conversión y de servicio pastoral”, dijo el Primado del Perú.
La asamblea se desarrolló durante tres días en el Colegio San Agustín y convocó a agentes pastorales, comunidades quechuahablantes, lideresas de ollas comunes, jóvenes, universitarios, migrantes, comunicadores parroquiales, religiosos y miembros del clero, quienes participaron en mesas de diálogo inspiradas en la metodología de la Conversación en el Espíritu.
Fruto de ese proceso, el cardenal Castillo compartió la reflexión que acompañó la redacción del documento: “He tenido en el corazón estas preguntas: ¿Qué nos quiere decir nuestra gente? ¿Qué es lo que está detrás de sus palabras, ideas, sentimientos, propuestas, temores, esperanzas, quejas y correcciones? ¿Qué nos quiere decir el Señor a través de lo que ustedes expresan?”.
Iglesia que responda a los desafíos actuales
La primera parte de la carta pastoral ahonda en la misión evangelizadora de la Iglesia desde una perspectiva sinodal, resaltando la necesidad de responder a las realidades contemporáneas sin perder fidelidad al Evangelio y a la Tradición.
Citando el Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad, el arzobispo de Lima insiste en la necesidad de “encontrar las formas más adecuadas de ser y construir la Iglesia ante los nuevos desafíos de la misión”.
El documento advierte que la falta de este esfuerzo puede conducir a una “uniformización genérica que no logra comunicar el Evangelio”, incapaz de dialogar con las culturas y contextos actuales. En esa línea, el cardenal Castillo remarca que la Iglesia “no es un pelotón que marcha como un ejército sin diferencias ni conversación humana y espiritual”, sino una comunidad que reconoce la presencia de Dios en las búsquedas y experiencias de la humanidad.
Asimismo, la carta subraya que “no es propio de la Iglesia reafirmar verdades genéricas sin actualizarlas, como añorando nostálgicamente el pasado, como tampoco es propio de la Iglesia actualizar por moda, sin fidelidad a la Tradición”.
Inspiración en Santo Toribio de Mogrovejo
En el contexto de los 300 años de la canonización de Toribio de Mogrovejo, la carta pastoral recupera el testimonio misionero del santo arzobispo, especialmente su cercanía con las culturas originarias y su rechazo a toda forma de imposición.
“Toribio luchó muy fuertemente contra la mentalidad impositiva de cierta parte del clero que aprovechaba su lugar de doctrineros para oprimir y dominar la vida de los indios. Él quería que los mismos nativos evangelizaran a sus congéneres”, señala el documento.
La carta recuerda además que Santo Toribio impulsó numerosos sínodos y recorridos pastorales para escuchar a las comunidades de distintas regiones, proponiendo una evangelización basada en “la suavidad del Evangelio” como único camino auténtico para anunciar la fe.
Los clamores del pueblo limeño
La segunda parte del documento recoge lo que la Arquidiócesis denomina “los clamores del pueblo”, entendidos como expresiones de las preocupaciones y esperanzas de la sociedad limeña.
“Queremos acoger estos clamores, la fe sencilla de nuestro pueblo, su pobreza, sus penas y alegrías; sus opiniones, sus iniciativas, su ingenio, su creatividad, sus invenciones, sus organizaciones de base y sus propuestas”, expresó el cardenal Castillo.
Entre los principales clamores identificados se encuentran:
- La necesidad de ser escuchados, acogidos y acompañados.
- La defensa de la dignidad y de la vida humana.
- El compromiso con la ecología integral y la justicia social.
- El fortalecimiento de las familias y el diálogo intergeneracional.
- La valoración de la religiosidad popular y sus expresiones de fe.
Siete propuestas pastorales para la renovación arquidiocesana
La carta pastoral desarrolla también un conjunto de propuestas orientadas a fortalecer la vida pastoral y la organización de la Iglesia local.
Entre las iniciativas figura la realización de un censo arquidiocesano desde las parroquias y decanatos, con el propósito de conocer mejor las realidades sociales y personalizar la evangelización, especialmente hacia quienes no participan activamente en la vida parroquial.
El documento propone además impulsar una formación integral y permanente para sacerdotes, agentes pastorales y laicos, incluyendo ámbitos humanos, bíblicos, doctrinales, litúrgicos y de acompañamiento familiar.
Otra de las propuestas es la creación de redes de “parroquias hermanas” entre comunidades de distintas realidades socioeconómicas para compartir recursos y fortalecer la solidaridad eclesial.
La carta insiste igualmente en la necesidad de fortalecer la espiritualidad diocesana y la vida sacramental, recordando que toda experiencia personal de fe debe vivirse en comunión con la Iglesia local para evitar dinámicas sectarias.
Comunicación y compromiso social
Uno de los aspectos destacados del documento es la propuesta de institucionalizar un plan pastoral de comunicaciones en toda la arquidiócesis. La iniciativa contempla la creación de equipos parroquiales de comunicación integrados por profesionales, estudiantes y jóvenes voluntarios con vocación de “misioneros digitales”.
En el ámbito social, la carta plantea reforzar la Pastoral de la Caridad, fortalecer la Pastoral Familiar, enriquecer la Comisión de Movimientos y Hermandades y crear una Pastoral Ecológica dedicada al cuidado de la creación y la promoción de la justicia ambiental.
Además, el discernimiento comunitario llevó a proponer nuevas instancias pastorales, entre ellas el Ministerio de la Acogida y de la Escucha, el Voluntariado de la Caridad, la Pastoral de las Comunicaciones y una futura Vicaría de la Formación.
“Anunciar el Evangelio en un mundo en destrucción”
En su tramo final, la II Carta Pastoral reflexiona sobre los desafíos globales donde se vive las guerras, las desigualdades y los intereses económicos que afectan a los pueblos.
“Nos ha tocado anunciar el Evangelio en un mundo en destrucción”, sostiene el arzobispo de Lima, al tiempo que denuncia “los intereses de poder y de guerras interminables que quebrantan nuestra humanidad”.
El documento concluye con una invocación a continuar construyendo “una Iglesia regeneradora” desde la sinodalidad y el amor gratuito de Dios, preparando el camino hacia la Asamblea Eclesial de 2028 convocada por Papa León XIV.
Según informó la Comisión Central de Sinodalidad, durante este año se prevé la realización de asambleas sinodales especiales con colegios, movimientos laicales, hermandades y comunidades religiosas, como parte del proceso de renovación pastoral de la Iglesia limeña.
Descargue aquí: II-Carta-Pastoral-Iglesia-Lima-abril-2026
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