Servicio Teológico Pastoral: la sinodalidad se construye desde la escucha y la participación en las comunidades

Servicio Teológico Pastoral: la sinodalidad se construye desde la escucha y la participación en las comunidades
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El Servicio Teológico Pastoral nació como una iniciativa de teólogos, teólogas, pastoralistas y agentes de pastoral que, a partir del proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco, buscaron articular sus experiencias para acompañar la renovación de la Iglesia. La religiosa Eurides Alves de Oliveira, integrante del grupo, explicó que su tarea consiste en poner conocimientos y experiencias al servicio de las comunidades y de los distintos espacios eclesiales donde sus miembros participan.

En una entrevista para el programa Igreja Sinodal, Alves recordó que el grupo comenzó a gestarse después de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, celebrada en noviembre de 2021. A partir de aquella experiencia, varios de sus integrantes organizaron un seminario sobre sinodalidad y asumieron el propósito de continuar la reflexión y la articulación en torno a este camino.

Con el tiempo, el grupo se consolidó como un servicio voluntario integrado por personas vinculadas a diferentes ámbitos de la Iglesia: universidades, comunicación, pastorales sociales, comunidades eclesiales de base y otros espacios. Alves explicó que decidieron no constituirse como un nuevo organismo eclesial, porque sus integrantes ya participan en diversas iniciativas y estructuras. Su propósito es aportar desde esos lugares y poner en común sus saberes para fomentar la sinodalidad.

Mirada interdisciplinaria

Entre las iniciativas promovidas por el Servicio Teológico Pastoral se encuentra Igreja Sinodal, programa desde el cual se abordan documentos, acontecimientos y experiencias relacionados con el proceso sinodal. El grupo también ha desarrollado materiales de divulgación y formación en un lenguaje accesible, además de iniciativas de comunicación destinadas a acercar la reflexión sobre la sinodalidad a las comunidades.

Alves destacó que la diversidad de experiencias de quienes integran el servicio constituye una fuente de aprendizaje. La presencia de teólogos, pastoralistas, religiosos, laicos, sacerdotes y personas relacionadas con diferentes áreas permite abordar la sinodalidad desde perspectivas teológicas, pastorales, sociológicas y comunicacionales.

“Es una riqueza muy grande y nos ayuda a entender la sinodalidad como un proceso de todas las dimensiones de la vida”, dijo. Desde esta mirada, explicó, el grupo también busca aprender de otros espacios sociales y compartir con ellos lo que la experiencia eclesial puede aportar.

Para la religiosa, esta experiencia permite comprender que la sinodalidad se construye “en la diferencia, en la comunión de las diferencias”. Por eso, el Servicio Teológico Pastoral procura escuchar tanto las voces de especialistas y estudiosos como las experiencias de personas que viven su fe en las comunidades y en otros espacios de la vida cotidiana.

Experiencia que continúa después del Sínodo

Alves insistió en que la sinodalidad no puede reducirse a un acontecimiento ocurrido en Roma. El Servicio Teológico Pastoral tiene el propósito de mantener esta reflexión en las comunidades, parroquias, diócesis y organismos eclesiales, prestando también asesoría cuando es solicitado para acompañar procesos relacionados con la sinodalidad.

“Nosotros tenemos un pacto con el Servicio Teológico Pastoral de hablar de sinodalidad donde nosotros estemos”, explicó. El programa Igreja Sinodal, añadió, procura dar visibilidad a experiencias concretas y mostrar que la sinodalidad es un proceso en curso que se expresa también en las pequeñas iniciativas de las comunidades.

Esta tarea, señaló, se desarrolla en un escenario eclesial con distintos ritmos de recepción. Junto a la propuesta de una Iglesia sinodal, persisten estructuras y prácticas marcadas por el centralismo y el clericalismo. Por ello, consideró que el servicio puede actuar como una presencia que mantiene abierta la reflexión y anima a continuar el camino sinodal.

La escucha de las voces menos visibles

Entre los desafíos actuales, Alves situó la necesidad de profundizar la comprensión de la Iglesia como comunidad y como Pueblo de Dios. También mencionó la cuestión de los ministerios, la participación en las estructuras eclesiales y el papel de los medios de comunicación como espacios capaces de favorecer la participación y evitar la polarización.

En este punto, identificó la escucha como una metodología central de la sinodalidad. “La escucha es la metodología principal de la sinodalidad”, dijo, y manifestó que esta debe alcanzar especialmente a las voces minoritarias, vulnerabilizadas o excluidas, tanto dentro de la Iglesia como en los medios de comunicación.

La religiosa relacionó esta perspectiva con la llamada del Documento final del Sínodo a comprender la sinodalidad también como una profecía social. Para ella, el desafío consiste en que la sinodalidad deje de permanecer únicamente en el ámbito de las ideas y genere procesos en los que el Pueblo de Dios pueda ser sujeto eclesial y participar activamente.

Las nuevas directrices evangelizadoras

Durante la entrevista también se abordó la relación entre este camino y las nuevas directrices evangelizadoras de la Iglesia en Brasil. Alves señaló que el Servicio Teológico Pastoral se encuentra en un proceso de apropiación del documento y que ya contempla dedicar algunos episodios de Igreja Sinodal a su reflexión.

Según explicó, la sinodalidad constituye un eje transversal de las nuevas directrices y estas pueden ser recibidas como una herramienta para dar continuidad a las prácticas sinodales en la Iglesia brasileña. Entre los temas que identifica como centrales aparecen la vida comunitaria, la formación, la pluralidad y los ministerios.

El encuentro presencial que el Servicio Teológico Pastoral mantuvo en Belo Horizonte también permitió compartir experiencias sobre la recepción del proceso sinodal en las iglesias locales y analizar los desafíos que plantea actualmente su implementación. Participaron teólogos y teólogas de distintas regiones de Brasil, además de sacerdotes y mujeres y hombres que participaron en la Asamblea del Sínodo.

Invitación a participar

Al final de la entrevista, Alves invitó a los agentes de pastoral, liderazgos y al conjunto del Pueblo de Dios a asumir la sinodalidad como una oportunidad de renovación. Propuso conocer y releer el Documento final del Sínodo, acoger las nuevas directrices evangelizadoras y participar en las iniciativas que se desarrollen en cada comunidad.

También animó a quienes no encuentren estos espacios en sus propios lugares de pertenencia a promoverlos desde allí. La sinodalidad, dijo, puede comenzar en los espacios pequeños y extenderse progresivamente a otras instancias de participación eclesial.

Para la religiosa, se trata de una manera de vivir la vocación de la Iglesia como Pueblo de Dios, desde una “fidelidad creativa” y con la convicción de que la sinodalidad forma parte de la vida de la Iglesia.

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