La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) presentó las nuevas Directrices Generales de la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil para el período 2026-2032, Haciendo hincapié en que este documento constituye uno de los principales instrumentos para la recepción e implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad en la realidad eclesial brasileña.
Durante una transmisión en vivo organizada por el Equipo Nacional de Animación del Sínodo, obispos, asesores y miembros de la comisión responsable explicaron el proceso de elaboración de las directrices, su relación con el camino sinodal y los desafíos que se abren para las diócesis y comunidades en los próximos años.
Proceso construido de manera sinodal
Al iniciar el encuentro, los organizadores señalaron que las nuevas directrices no deben entenderse únicamente como un documento de planificación pastoral, sino como un instrumento privilegiado para acoger en Brasil los frutos del Sínodo sobre la Sinodalidad.
“El objetivo de nuestro encuentro es presentar las nuevas directrices de la acción evangelizadora de la Iglesia en Brasil para el período 2026-2032, aprobadas en la última Asamblea General de la CNBB, buscando comprenderlas no solo como un documento de planificación pastoral, sino sobre todo como un importante instrumento de recepción del camino sinodal en nuestro contexto eclesial”, explicaron.
Los participantes resaltaron que las directrices buscan orientar la vida de las comunidades, pastorales y organismos eclesiales para que la comunión, la participación y la misión inspiren las acciones de la Iglesia brasileña en los próximos años.
Camino iniciado en 2022
El obispo auxiliar de Fortaleza, Mons. Janilson de Sá, miembro del Equipo Nacional de Animación del Sínodo, recordó que el proceso comenzó oficialmente en septiembre de 2022, cuando la presidencia de la CNBB envió una carta a los obispos convocando a todo el Pueblo de Dios a ofrecer sugerencias y contribuciones para la elaboración de las nuevas directrices.
La comisión responsable fue conformada durante ese período y comenzó a desarrollar los primeros borradores. En la Asamblea General de 2023 se presentó un esquema inicial del texto, permitiendo que los obispos aportaran observaciones, modificaciones y nuevos temas relacionados con los desafíos pastorales del país.
Según explicó el obispo, la construcción de las directrices avanzó paralelamente al proceso sinodal universal impulsado por el Papa Francisco.
“Mientras los obispos de Brasil estábamos en un proceso sinodal para definir las próximas directrices de la acción evangelizadora, éramos invitados a realizar y reflexionar sobre la primacía de la misión en nuestra condición de cristianos”, recordó citando palabras de Mons. Leomar Brustolin, quien presidió la comisión.
Miles de aportes enriquecieron el documento
Durante la elaboración del texto, la comisión escuchó a numerosos interlocutores de la Iglesia brasileña: consejos de laicos, organismos de la CNBB, asesores nacionales y regionales, coordinadores de pastoral, presbíteros, diáconos, seminaristas, teólogos y representantes de diversas pastorales.
Además, se habilitó un correo electrónico para recibir propuestas de comunidades y agentes pastorales de todo el país. Según los responsables, algunos días llegaban entre 160 y 200 contribuciones.
Las directrices también fueron discutidas en el Consejo Permanente de la CNBB y en las distintas reuniones de los presidentes de las comisiones episcopales y de los 19 regionales del país.
Uno de los datos más valiosos fue la cantidad de observaciones recibidas de parte de los obispos. La primera versión del texto recibió cerca de mil enmiendas y la segunda más de seiscientas.
“Fue muy hermoso percibir el compromiso de todos los obispos en el proceso”, señaló Mons. Janilson.
Aprobación con amplio consenso
Después de varios años de trabajo y revisión, el documento fue sometido a votación durante la Asamblea General de la CNBB.
Según relataron los miembros de la comisión, las directrices fueron aprobadas con aproximadamente el 98 % de aceptación por parte de los obispos.
El momento estuvo lleno de una fuerte emoción entre los participantes. “Cuando se anunció la aprobación, todos los obispos se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir con mucha fuerza. Fue un momento emocionante para todos nosotros”, recordó Mons. Janilson.
La sinodalidad en el centro
La asesora de la Comisión Bíblico-Catequética de la CNBB, Mariana Venâncio, explicó que la sinodalidad está presente tanto en la metodología de elaboración como en el contenido de las nuevas directrices.
Según señaló, el texto es resultado de un largo proceso de escucha y participación que involucró a toda la Iglesia en Brasil.
“El texto que presentamos ya no era un texto de la comisión responsable, sino un texto de Brasil”, compartió.
Mariana explicó que el documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad constituye la principal fuente de inspiración de las directrices y que sus referencias aparecen a lo largo de todo el texto.
Comunión, participación y misión
Uno de los elementos del documento es la incorporación de las tres palabras clave del Sínodo: comunión, participación y misión. Las directrices presentan estos tres conceptos como criterios fundamentales de discernimiento para la acción evangelizadora.
La comunión es entendida como reflejo de la vida trinitaria y como un llamado a vivir la unidad en la diversidad. La participación implica asumir que todos los bautizados forman parte activa de la misión evangelizadora de la Iglesia. La misión es presentada como el anuncio de Jesucristo y la invitación al encuentro con Él.
Cinco caminos para la misión
Las nuevas directrices identifican cinco grandes caminos de misión para la Iglesia en Brasil durante los próximos años:
- Animación bíblica de la pastoral.
- Iniciación a la vida cristiana.
- Comunidades de discípulos misioneros.
- Liturgia y piedad popular.
- Servicio a la vida plena para todos.
Los responsables explicaron que estos caminos ya están presentes en muchas comunidades, pero requieren nuevos pasos y respuestas frente a los desafíos actuales.
Los compromisos sinodales
Además de los caminos de misión, el documento incorpora un capítulo específico denominado “Compromisos Sinodales”. En él se retoman las tres conversiones propuestas por el documento final del Sínodo:
- Conversión de las relaciones.
- Conversión de los procesos.
- Conversión de los vínculos.
La conversión de las relaciones implica aprender a escuchar, dialogar y discernir juntos bajo la acción del Espíritu Santo.
La conversión de los procesos busca que los organismos de participación, consejos y estructuras eclesiales funcionen cada vez más de manera sinodal.
La conversión de los vínculos promueve el fortalecimiento de las relaciones entre diócesis, regiones, organismos eclesiales, otras iglesias cristianas y la sociedad.
La fase de implementación del Sínodo
El obispo de Petrópolis, Dom Joel Portella Amado, explicó que la Iglesia universal ha entrado en la etapa de implementación del Sínodo, luego de la fase de consulta (2021-2023) y la fase celebrativa (2023-2024).
Según indicó, el período 2026-2028 estará dedicado a poner en práctica las conclusiones sinodales. Para 2026, las prioridades serán:
- Conocer y estudiar las nuevas directrices.
- Realizar procesos de planificación pastoral en las diócesis mediante asambleas sinodales.
Las diócesis deberán relacionar las orientaciones del Sínodo, las nuevas directrices y la realidad local para discernir sus prioridades pastorales.
Asambleas diocesanas hasta junio de 2027
La Secretaría General del Sínodo estableció que las asambleas eclesiales diocesanas deberán realizarse hasta el 20 de junio de 2027.
Estas asambleas estarán llamadas a responder una pregunta: “¿Cuál es el rostro concreto de una Iglesia sinodal misionera y qué nuevos caminos de sinodalidad están surgiendo en su comunidad?”
Las reflexiones deberán considerar especialmente cinco aspectos:
- Nuevas formas de presencia misionera.
- Prácticas de corresponsabilidad.
- Procesos de escucha.
- Modos de toma de decisiones.
- Estructuras eclesiales.
Próximas etapas
Después de las asambleas diocesanas, se realizarán:
- Asambleas regionales entre junio y julio de 2027.
- Asamblea Eclesial Nacional de Brasil del 12 al 14 de noviembre de 2027.
- Asamblea Eclesial Continental durante el primer semestre de 2028.
- Asamblea Eclesial Universal en Roma durante el segundo semestre de 2028.
Los responsables insistieron en que la sinodalidad no debe ser entendida como un evento aislado, sino como un proceso permanente de conversión y participación. “La misión es grande, pero la gracia de Dios es aún mayor”, expresó Mons. Joel al concluir el encuentro.
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