Tomás Insua: “La ecología integral requiere una dinámica sinodal”

Tomás Insua: “La ecología integral requiere una dinámica sinodal”
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Cada 1 de septiembre, la Iglesia inicia el Tiempo de la Creación, un período que se extiende hasta el 4 de octubre y que invita a comunidades cristianas de distintas tradiciones a poner en el centro la oración, la conversión ecológica y el cuidado de la casa común. La celebración, que nació de una iniciativa ecuménica impulsada por la Iglesia ortodoxa en 1989, adquirió una nueva dimensión para la Iglesia católica con la incorporación de la Jornada de la Creación al calendario y, recientemente, con la aprobación de una nueva Misa por el Cuidado de la Creación.

En este contexto, el Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad conversó con Tomás Insua, afiliado eclesial del Instituto Laudato Si’ de la Universidad de Oxford, centro teológico jesuita, cofundador y exdirector ejecutivo del Movimiento Laudato Si’. En la entrevista, analiza el significado de esta jornada y las posibilidades que abre para articular una respuesta eclesial ante la crisis climática y ecológica.

Insua plantea que el cuidado de la creación no puede entenderse como una tarea aislada ni limitada a una fecha del calendario. Por el contrario, el Tiempo de la Creación puede convertirse en una oportunidad para generar procesos sostenidos de participación y escucha, tanto dentro de la Iglesia como en diálogo con otras confesiones cristianas y con las organizaciones de la sociedad civil. Desde esta perspectiva, sostiene que la ecología integral tiene una profunda dimensión sinodal, porque comienza por escuchar el “clamor de la tierra y de los pobres” y reconocer las realidades concretas de cada territorio.

Tiempo de la Creación

Pregunta: ¿Por qué es tan importante la Jornada de la Creación?

Respuesta: El 1 de septiembre es una fecha que celebramos por su profundo simbolismo: en la Iglesia ortodoxa, este día es fiesta litúrgica que simboliza la creación del mundo. Es tan importante que incluso es la fiesta que da inicio a su año litúrgico, a diferencia del calendario romano que inicia en Adviento. Esa antigua tradición es lo que en 1989 inspiró a la Iglesia ortodoxa a invitar a todas las demás iglesias a sumarse a rezar juntas ese día. Así que después se dio que se extendió la celebración para que también sea todo el mes, hasta el 4 de octubre, lo que llamamos el Tiempo de la Creación. El Tiempo, en otras palabras, es una celebración extendida de la Jornada o Fiesta de la Creación, ya que es un misterio tan grande y un tema tan profundo que merece celebración continuada a lo largo de un mes.

Tenemos una enorme oportunidad de celebrar litúrgicamente la Jornada ahora que el Papa León nos dio este gran don de la nueva Misa por el Cuidado de la Creación que fue añadida al misal. Después de casi cuatro décadas de celebraciones ecuménicas de la Jornada, ahora tenemos la oportunidad de celebrarla litúrgicamente, en torno al altar. Como sabemos, para nosotros católicos, la Eucaristía es la “cumbre y fuente” de la vida cristiana. Poder celebrar litúrgicamente esta Jornada es una lindísima oportunidad.

Hoy, 1 de septiembre, el mismísimo Papa León lideró con el ejemplo y presidió una celebración litúrgica de la Jornada con esta nueva misa. Esto debería inspirar e interpelar a todos los obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos, laicas, laicos: ¿y nosotros? ¿Celebramos litúrgicamente esta jornada o aún no?

La buena noticia es que ya hemos visto hoy como en distintos rincones del planeta, muchísimas conferencias episcopales, diócesis y parroquias están activamente involucradas en esta celebración. Por ejemplo, la Conferencia Episcopal de Honduras decretó que todas la parroquias deben celebrar la Jornada con la nueva liturgia.

Esperemos que ahora, con el impulso y el ejemplo del Papa León, el año que viene sean muchísimas más las conferencias episcopales y diócesis que activamente involucren y movilicen a todas sus parroquias para participar en la celebración.  

P.: El Papa León XIV propone para este Tiempo de la Creación la imagen de Isaías: “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas”. ¿Qué significa hoy convertir las lógicas de destrucción en acciones concretas al servicio de la vida, especialmente frente a la crisis climática y ecológica?

R.: El mensaje del Papa León XIV para la Jornada de la Creación centrado en esa cita de Isaías es una excelente forma de conectar las problemáticas de la guerra y la crisis ecológica. El Papa León hace un fuerte recordatorio de que ambas crisis tienen su raíz en la violencia en el corazón humano. En estos tiempos que hay tanta guerra, tanto conflicto, es importante recordar que de esa misma raíz también sale la violencia contra la creación, la violencia contra los bosques, la violencia contra los ríos, la violencia contra el clima, la violencia contra las comunidades que viven en territorios padeciendo el extractivismo, etcétera. Todas estas violencias tienen una raíz común. Ese es el mensaje tan oportuno y sabio del Papa León.

P.: El Tiempo de la Creación reúne cada año a comunidades, movimientos, religiosos, laicos y organizaciones de distintos lugares. ¿Qué posibilidades abre este tiempo para fortalecer una red sinodal de personas y comunidades que, desde sus distintas realidades, trabajen juntas por la justicia climática y el cuidado de la casa común?

R.: La Jornada de la Creación y el Tiempo de la Creación son una oportunidad para fortalecer una dinámica sinodal al interior de la Iglesia para trabajar juntas por el cuidado de la casa común y la justicia climática. La lógica de una celebración anual invita a pensar en un proceso continuo en lugar de un evento aislado: construir a lo largo del año hacia lo que ocurre en septiembre y luego renovar y enriquecer el proceso para el año siguiente.

Si bien la ecología integral requiere un compromiso diario y permanente, contar con un momento dedicado en el calendario —donde la atención eclesial se centra en este tema— brinda una oportunidad para generar procesos sinodales de involucramiento y participación de todos los sectores de la Iglesia.

Más importante aún, también es una oportunidad para sinodalidad con otras iglesias, recordando la dimensión ecuménica de esta celebración. Como dice el Documento Final del Sínodo 2024: “El camino de la sinodalidad es y debe ser ecuménico, así como el camino ecuménico es sinodal”.

A la Iglesia Católica aún le falta avanzar mucho para ser más ecuménica, y aquí tenemos una oportunidad bien concreta para caminar junto a las otras iglesias. Recordemos que las otras iglesias están mucho más avanzadas que nosotros en sus celebraciones de la Fiesta de la Creación. Fue solo en 2015 que el Papa Francisco instituyó la Jornada oficialmente, mientras que las otras iglesias en muchas regiones ya llevaban décadas celebrando esta festividad.

Por último, otra oportunidad para la sinodalidad: por definición la ecología integral es sinodal, ya que todo inicia con la escucha: en particular, la escucha del “clamor de la tierra y de los pobres”. Y eso requiere escucha a nivel territorial: ¿qué problemáticas afectan a un territorio particular? ¿Cuáles son los ecosistemas y especies más violentadas? ¿Cuáles son las comunidades que más sufren? ¿Qué organizaciones de la sociedad civil ya están trabajando el tema y qué puede aprender la Iglesia local de ellas? ¿Cómo se pueden pensar procesos sinodales involucrando a los distintos actores eclesiales, ecuménicos y civiles?

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