En el contexto de la 40.ª Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), monseñor Luis Marín de San Martín, O.S.A., obispo titular de Suliana y subsecretario de la Secretaría General del Sínodo, ofreció una ponencia para comprender y orientar la fase actual del proceso sinodal: la etapa de implementación.
El desafío de concretar el Sínodo
En su intervención, titulada “El reto de concretar el Sínodo”, Mons. Marín recordó que, según la constitución apostólica Episcopalis Communio, toda Asamblea sinodal se estructura en tres fases: preparatoria, celebrativa e implementativa. Es precisamente esta última la que, según explicó, constituye el “punto de llegada” del proceso, y a la vez, su verdadero punto de partida en la vida del Pueblo de Dios.
Citó textualmente el documento sinodal: “Las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general (…) necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado” (Episcopalis Communio, n. 7).
El obispo precisó que esta etapa implica recibir y aplicar las conclusiones sinodales en cada Iglesia local, teniendo en cuenta sus contextos particulares, y con la ayuda de los organismos de participación previstos por el derecho. Además, remarcó que esta fase será acompañada por la Secretaría General del Sínodo con orientaciones, estudios, documentos e incluso la creación de una Comisión para la Implementación.
Itinerario pastoral, no un mecanismo administrativo
El obispo agustino expuso también el contenido de la carta enviada desde el Vaticano el 15 de marzo de 2025 sobre el proceso de acompañamiento a la fase de implementación. Allí se indica que el objetivo es que: “La sinodalidad sea cada vez más comprendida y vivida como una dimensión esencial de la vida ordinaria de las Iglesias locales y de la Iglesia entera”.
El proceso implicará a diócesis, eparquías, conferencias episcopales, estructuras jerárquicas orientales, asociaciones laicales, comunidades de vida consagrada y nuevos movimientos. El Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo será el texto de referencia, pues “participa del magisterio ordinario del sucesor de Pedro” y compromete a las Iglesias “a hacer opciones coherentes y a implementar las indicaciones contenidas” en él.
Evaluar y compartir los frutos del camino
El acompañamiento tendrá un enfoque de intercambio de experiencias y evaluación. Se prevé un seguimiento sistemático de las buenas prácticas, así como un proceso de evaluación de las decisiones tomadas: “El itinerario será también la ocasión para evaluar juntos las decisiones tomadas a nivel local y reconocer los progresos realizados en materia de sinodalidad, que pueden ser válidas para la Iglesia entera”.
Además, Mons. Marín insistió en que se deben “recuperar, potenciar y, en su caso renovar, los equipos sinodales” y que es fundamental “devolver los frutos de la escucha de todas las Iglesias y del discernimiento de los Pastores en la Asamblea sinodal”.
El corazón sinodal de León XIV
En su segunda parte, titulada “En el corazón de León XIV”, Mons. Marín señaló el fuerte compromiso del nuevo Papa con el espíritu sinodal desde el primer momento de su pontificado: “Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca especialmente de aquellos que sufren”.
Apoyado en dos entrevistas concedidas por el entonces cardenal Robert Prevost en 2023 y 2024, Mons. Marín compartió cuatro aspectos esenciales del proceso sinodal: la renovación de la Iglesia, la escucha del Espíritu para buscar la verdad, la necesidad de conversión, y la superación de las polarizaciones.
“El Sínodo es esa gran invitación a una conversión que también puede servir para que nosotros invitemos a otros a dialogar, a escuchar, a buscar juntos lo que es de verdad el bien para el pueblo y por supuesto el mensaje del Evangelio”.
Prácticas para la implementación
En la parte final de su ponencia, Mons. Marín ofreció una serie de orientaciones prácticas para que esta fase no se quede en lo abstracto: Celebración de asambleas de evaluación en diócesis (2027), conferencias episcopales (finales de 2027), y continentes (primer semestre de 2028).
Activación efectiva de los organismos sinodales establecidos en el Código de Derecho Canónico. Acompañamiento particular a los párrocos, formación continua y mayor integración de la vida consagrada y las asociaciones laicales. Y la coordinación entre organismos eclesiales continentales, especialmente en el ámbito del Celam.
Anunció también que del 24 al 26 de octubre de 2025 se celebrará en Roma el Jubileo de los equipos sinodales y de los órganos de participación, con un programa que incluye paso por la Puerta Santa, trabajo en grupos lingüísticos y misa presidida por el Santo Padre.
“La sinodalidad no es un fin en sí misma, sino que se orienta a la misión. Y agradeciendo el excelente trabajo realizado en el Celam. Muchas felicidades por estos 70 años de fecundo servicio a la Iglesia”, concluyó su intervención.
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