La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) se ha convertido en una de las expresiones más significativas del proceso de renovación eclesial impulsado por el Papa Francisco tras el Sínodo para la Amazonía de 2019. Así lo resaltaron Marcelo Lemos, secretario ejecutivo de la CEAMA, y la hermana Marbelis Monroy, coordinadora general de la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA), durante una entrevista en el programa Iglesia Sinodal.
Según explicaron, la CEAMA surgió como respuesta al mandato contenido en el Documento Final del Sínodo Amazónico, que propuso la creación de un organismo capaz de promover la sinodalidad entre las Iglesias de la región, contribuir a delinear un auténtico rostro amazónico para la Iglesia y continuar la búsqueda de nuevos caminos para la misión evangelizadora.
Conferencia eclesial y no solamente episcopal
Marcelo Lemos explicó que la principal novedad de la CEAMA radica en su naturaleza eclesial. A diferencia de las conferencias episcopales nacionales, este organismo reúne a obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, laicas y representantes de los pueblos originarios amazónicos.
“Es una experiencia nueva; todos estamos aprendiendo cómo vivir esta sinodalidad en una perspectiva eclesial más amplia y también estructural”, dijo.
La CEAMA nació oficialmente en 2020, después del Sínodo para la Amazonía, con el propósito de mantener vivo el impulso sinodal y fortalecer la participación de todos los sectores del Pueblo de Dios en el discernimiento y la misión de la Iglesia en el territorio amazónico.
Lemos aclaró además que la Conferencia Eclesial de la Amazonía no es un organismo ambiental ni una instancia dedicada exclusivamente a la defensa socioambiental, aunque estos temas forman parte de su preocupación pastoral. Su misión principal es articular la vida eclesial de la región y ayudar a coordinar respuestas comunes ante los desafíos que enfrentan las Iglesias locales.
REIBA: educación para preservar culturas y lenguas indígenas
La hermana Marbelis Monroy sostuvo que la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA) también nació como fruto del Sínodo Amazónico.
Recordó que el documento final propuso la creación de una red educativa capaz de defender los saberes de los pueblos indígenas y garantizar una educación contextualizada, acorde con las realidades de cada territorio.
“Nuestro principal objetivo es la defensa de la educación como un derecho, una educación contextualizada para los pueblos indígenas, una educación que valore los saberes ancestrales y que ayude a preservar sus culturas, sus lenguas y sus modos de vida”, explicó.
La religiosa subrayó que la Amazonía alberga una enorme diversidad cultural y lingüística, por lo que la educación debe responder a las necesidades concretas de las comunidades y convertirse en una herramienta para fortalecer la identidad de los pueblos.
Iglesia más allá de las fronteras nacionales
Uno de los aspectos más innovadores de la CEAMA es que reúne a las Iglesias de los nueve países que comparten la Amazonía, superando las fronteras políticas tradicionales.
Lemos señaló que esta experiencia invita a la Iglesia a pensar desde la realidad de un territorio común, articulando la labor de siete conferencias episcopales y de más de un centenar de jurisdicciones eclesiásticas presentes en la región: “Es un ejercicio nuevo para la Iglesia: desdibujar las fronteras geográficas de los Estados para mirar la Amazonía como un territorio compartido”.
Esta perspectiva permite afrontar conjuntamente desafíos relacionados con la evangelización, la sostenibilidad de las comunidades eclesiales, la movilidad humana, la protección de los pueblos indígenas y la defensa de la creación.
Asimismo, resaltó que la región enfrenta amenazas vinculadas a la explotación de recursos naturales y a la presión sobre los territorios indígenas, situaciones que exigen respuestas coordinadas desde la Iglesia.
Educación y sinodalidad: un camino común
Para la hermana Marbelis Monroy, la educación y la sinodalidad convergen en un mismo objetivo: garantizar la inclusión y la participación de todos. “La educación nos ayuda a reflexionar sobre cómo integrar toda la diversidad presente en la región para construir una Iglesia cada vez más viva y con rostro amazónico”, señaló.
Agregó que la riqueza de la Iglesia amazónica radica precisamente en sus pueblos y culturas, por lo que la construcción de una Iglesia sinodal exige apertura al diálogo, reconocimiento de las diferencias y valoración de la diversidad cultural: “La sinodalidad nos exige ampliar nuestra visión y reconocer que la riqueza de la Iglesia son las personas con sus culturas y tradiciones”.
Cinco horizontes para los próximos años
Durante la entrevista, Marcelo Lemos presentó los principales horizontes pastorales definidos por la nueva presidencia de la CEAMA para el próximo quinquenio.
El primero consiste en anunciar el Evangelio con rostro amazónico; el segundo, profundizar el crecimiento de la Iglesia como comunidad sinodal; el tercero, promover una ecología integral acompañada de procesos pedagógicos y espirituales; y el cuarto, fortalecer la corresponsabilidad y el trabajo conjunto entre las Iglesias del territorio.
Estos ejes buscan fortalecer la misión evangelizadora desde las comunidades locales y favorecer una mayor articulación entre las distintas realidades amazónicas.
Experiencia que inspira a otras regiones
Lemos manifestó que la experiencia de la CEAMA ya está despertando interés en otras partes del mundo. Como ejemplo mencionó los procesos eclesiales que comienzan a desarrollarse en la región mediterránea, donde se busca articular una respuesta pastoral común frente a desafíos como las migraciones, los conflictos y el cuidado de la creación.
“No se trata de sustituir las conferencias episcopales ni otros organismos eclesiales. Se trata de una potencia organizativa que nos ayuda a un discernimiento más profundo y común para una auténtica caminata sinodal”, explicó.
Construir desde las comunidades
La hermana Marbelis insistió en que uno de los mayores aprendizajes de la CEAMA es la construcción de procesos desde las bases: “La participación de todos es el carácter eclesial de la CEAMA. Nos invita a aprender nuevas formas de ser Iglesia y a construir desde las comunidades, con espacio para que todos puedan aportar desde sus culturas y territorios”.
Por su parte, Marcelo Lemos recordó que la Conferencia Eclesial de la Amazonía no constituye un fin en sí misma, sino la continuidad de un camino iniciado por las Iglesias amazónicas y proyectado hacia la Iglesia universal: “La CEAMA es la continuidad de un camino que va desde la Iglesia del territorio amazónico hacia la Iglesia universal. Debemos seguir impulsando la sinodalidad y creyendo que estas transformaciones son signos concretos de una Iglesia encarnada, samaritana y liberadora, junto a los pueblos y anunciando el Evangelio”.
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