Colombia: Diócesis de Pasto avanza en la implementación de la sinodalidad con formación, participación y renovación pastoral

Colombia: Diócesis de Pasto avanza en la implementación de la sinodalidad con formación, participación y renovación pastoral
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La Diócesis de Pasto, en el sur de Colombia, continúa dando pasos en la implementación de la sinodalidad, en comunión con la Iglesia universal y en sintonía con las orientaciones del Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (2024). Según explica el presbítero Carlos Eduardo Contreras Grijalba, coordinador del Centro Pastoral Emaús, este proceso busca que la sinodalidad deje de ser únicamente un concepto para convertirse en una experiencia concreta de vida eclesial.

La diócesis ha asumido la sinodalidad como una dimensión constitutiva de su identidad y de su acción pastoral, promoviendo un modelo de Iglesia basado en la comunión, la participación corresponsable y el impulso misionero. Para ello, ha desarrollado un proceso orgánico que integra la formación espiritual, la renovación de las relaciones comunitarias, la reorganización pastoral y el fortalecimiento de la misión evangelizadora.

Ejercitaciones de espiritualidad sinodal

Entre las iniciativas más relevantes destaca la implementación progresiva de las Ejercitaciones de Espiritualidad Sinodal, concebidas como un itinerario pedagógico y espiritual orientado a promover una auténtica conversión personal y comunitaria.

Estas ejercitaciones se desarrollan en tres etapas: espiritualidad de las relaciones, espiritualidad de los procesos y espiritualidad de los vínculos. La propuesta se ha llevado a cabo tanto a nivel diocesano como parroquial mediante los equipos pastorales, alcanzando aproximadamente a 500 agentes de pastoral.

La metodología se fundamenta en los dinamismos de “EscucharME, EscucharLO y EscucharNOS” y en la práctica de la Conversación en el Espíritu, favoreciendo espacios de escucha, diálogo y discernimiento comunitario. Según el sacerdote, este proceso ha contribuido a transformar actitudes, fortalecer la vida espiritual y consolidar una cultura eclesial basada en la corresponsabilidad y la comunión.

Fortalecimiento de la participación en las parroquias

En paralelo, la diócesis ha impulsado el fortalecimiento de los procesos pastorales participativos, especialmente a través de la revitalización de los organismos de animación pastoral en las parroquias.

Entre ellos se encuentran el Equipo de Animación Pastoral (EPAP), el Consejo Económico Parroquial (CEP) y los Equipos de Evangelización Parroquial Betania, Emaús y Samaritano. Estos espacios han sido renovados desde una lógica sinodal que privilegia la planificación participativa, el discernimiento comunitario y la evaluación permanente de la acción pastoral.

Este proceso ha permitido pasar de una pastoral centrada en actividades aisladas a una pastoral articulada en procesos continuos, donde la comunidad discierne, decide y actúa en comunión, fortaleciendo la participación de todos los bautizados y la integración de diversos carismas y ministerios.

Centros pastorales para una acción evangelizadora articulada

Otro de los avances significativos ha sido la reorganización de la acción pastoral mediante la creación y consolidación de Centros de Pastoral, concebidos como estructuras que garantizan la continuidad y articulación de los procesos evangelizadores.

Esta reorganización busca superar la fragmentación de iniciativas y promover una visión integral de la vida eclesial. Dentro de esta estructura destacan diversos centros con funciones específicas:

  • Centro Cafarnaúm, encargado de dinamizar las ejercitaciones de espiritualidad sinodal como proceso permanente de formación.
  • Centro Betania, orientado al proyecto de vida y al fortalecimiento de la identidad y vocación del discípulo misionero.
  • Centro Emaús, responsable de los itinerarios catecumenales comunitarios, diferenciales y espirituales para favorecer la iniciación cristiana.
  • Centro Samaritano, dedicado a promover la cultura de la ecología integral, articulando las dimensiones social, ambiental y espiritual de la evangelización.
  • Centro Galilea, enfocado en la formación para la ministerialidad sinodal y la preparación de líderes y agentes pastorales.
  • Centro Belén, destinado a fomentar una adecuada cultura de administración pastoral.

De acuerdo con el padre Contreras, esta articulación ha permitido consolidar una estructura pastoral sinodal caracterizada por la integración de carismas, la coordinación entre los niveles diocesanos y parroquiales, y la continuidad de los procesos evangelizadores en clave misionera.

“Familia en el Carisma”, experiencia de comunión y misión

La diócesis también destaca la experiencia denominada “Familia en el Carisma”, desarrollada junto a la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada.

Esta iniciativa tiene como propósito integrar la espiritualidad eucarística y carismática en la vida pastoral, fortaleciendo la fraternidad y la comunión entre los distintos estados de vida presentes en la Iglesia. Además, se enmarca en la preparación para el centenario de la adoración perpetua, generando espacios de encuentro, formación espiritual y renovación misionera.

La experiencia ha contribuido a fortalecer los vínculos eclesiales y a expresar una Iglesia que camina unida en torno a la Eucaristía, proyectándose hacia la misión evangelizadora.

Un camino permanente de renovación eclesial

Para la Diócesis de Pasto, estas iniciativas reflejan avances en la implementación de la sinodalidad mediante la integración de procesos formativos, estructuras pastorales renovadas y experiencias de comunión que favorecen una Iglesia más participativa, orgánica y misionera.

El padre Carlos Eduardo Contreras señala que este proceso ha permitido iniciar una verdadera conversión relacional, estructural y pastoral, donde la comunidad eclesial aprende a escucharse, discernir y caminar junta bajo la guía del Espíritu Santo.

De este modo, la sinodalidad se consolida como un camino permanente de renovación eclesial y no como un proyecto pasajero, permitiendo a la Iglesia responder a los desafíos del tiempo presente y anunciar el Evangelio con mayor credibilidad, desde una vivencia en la que la comunión se convierte en misión y la misión en expresión de la comunión.

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