“Sinodalidad y espiritualidad franciscana”: una mirada al ecumenismo del Vaticano II

“Sinodalidad y espiritualidad franciscana”: una mirada al ecumenismo del Vaticano II
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La sinodalidad y la espiritualidad franciscana pueden ser comprendidas como expresiones de una misma búsqueda eclesial: caminar juntos, abrirse al otro y recuperar una visión de fraternidad que atraviesa las relaciones humanas, la Iglesia y la creación. Esta es parte de la reflexión de Abhita D’Silva, en su artículo publicado por el Instituto Humanitas Unisinos (IHU) y originalmente difundido por Global Sisters Report.

El texto parte de una imagen ligada a san Francisco de Asís: su encuentro con un leproso. Para D’Silva, aquel gesto de cercanía expresa una experiencia de conversión que llevó al santo a reconocer a Cristo en quien era considerado diferente y excluido. La autora plantea una pregunta que atraviesa todo el artículo: ¿qué sucedería si la Iglesia fuera capaz de abrazar las distintas formas de exclusión y división presentes en el mundo?

Del encuentro con el otro a la conversión

La autora relaciona esta experiencia franciscana con algunos de los desafíos que enfrenta la Iglesia contemporánea. La discriminación, las divisiones entre “nosotros” y “ellos”, las tensiones entre migrantes y comunidades locales y la búsqueda de ascenso social aparecen como expresiones de fracturas que necesitan ser reconocidas y transformadas.

Desde su experiencia de 12 años acompañando a jóvenes en las diócesis de Bombay, Goa y Vasai, D’Silva sostiene que acompañar significa también caminar conscientemente con ellos y ayudarlos a encontrar su propio camino. Para la autora, esta perspectiva se conecta con una visión de unidad inspirada en el Evangelio y expresada en la oración de Jesús: “que todos sean uno” (Jn 17,21).

En esta lectura, la sinodalidad es una manera de comprender la vida de la Iglesia como una comunidad peregrina, capaz de escuchar distintas voces y de reconocer la dignidad de cada persona y de la creación.

Francisco de Asís y una Iglesia que camina

D’Silva recoge también la perspectiva del teólogo australiano Ormond Rush, quien describe la sinodalidad como “el Concilio Vaticano II en pocas palabras”. A partir de allí, establece un vínculo entre la visión conciliar y la espiritualidad de Francisco de Asís, especialmente a través del Cántico de las criaturas.

La autora considera que el camino sinodal puede encontrar en Francisco una referencia para recuperar una mirada integral sobre la vida. La preocupación por los pobres, la sencillez, la fraternidad y el cuidado de la creación forman parte de una espiritualidad que invita a superar el individualismo y el egocentrismo.

En este sentido, el artículo manifiesta que la búsqueda de una Iglesia sinodal requiere también una conversión personal. El gesto de Francisco ante el leproso es presentado como una experiencia de metanoia, es decir, una transformación profunda del corazón que modifica la manera de mirar a los demás y de relacionarse con el mundo.

Jóvenes, pobreza y esperanza

Otro de los ejes del artículo es la relación entre la espiritualidad franciscana y las nuevas generaciones. Frente a una sociedad marcada, según la autora, por el individualismo, la búsqueda de riqueza y la preocupación por el estatus social, Francisco aparece como una figura que propone otro modo de vivir el Evangelio.

Su opción por los pobres y su renuncia a una vida de privilegios son interpretadas como una invitación a recuperar una “pobreza profética”, entendida como una forma de libertad frente a aquello que genera divisiones y coloca el éxito personal por encima de la fraternidad.

La reflexión también dialoga con el tema del Jubileo de 2025, “Peregrinos de esperanza”, al proponer un retorno a una confianza en Dios y a una vida orientada al servicio de los pobres y necesitados.

El texto incorpora además una referencia a la primera exhortación apostólica del Papa León XIV, Dilexi te, presentada como una orientación para reconocer la riqueza que existe en las personas pobres, excluidas y marginadas y aquello que pueden aportar a la Iglesia y al mundo.

“Caminar juntos” como experiencia de conversión

En su parte final, D’Silva vuelve al gesto de Francisco ante el leproso para sintetizar su reflexión. La experiencia de conversión del santo es presentada como una clave para comprender el camino sinodal: reconocer al otro, participar en la búsqueda de la voluntad de Dios y asumir una misión orientada a sanar las divisiones.

La sinodalidad aparece vinculada a tres dimensiones: comunión, participación y misión, expresadas desde una espiritualidad que invita a caminar junto a quienes se encuentran en las periferias y a reconocer la fraternidad que une a toda la creación.

La reflexión de Abhita D’Silva propone, de este modo, mirar la sinodalidad desde una perspectiva franciscana, como una experiencia de conversión capaz de transformar la manera de relacionarse con los demás, con los pobres, con los jóvenes y con la casa común.

Lee el artículo completo “Sinodalidad y espiritualidad franciscana son otros términos para el ecumenismo del Vaticano II” aquí: https://www.ihu.unisinos.br/671546-sinodalidade-e-espiritualidade-franciscana-sao-outros-termos-para-o-ecumenismo-do-vaticano-ii

Foto de portada: San Francisco abrazando a un leproso

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