En París, el Papa León XIV alienta a formar juntos “el pueblo vivo de la Iglesia”

En París, el Papa León XIV alienta a formar juntos “el pueblo vivo de la Iglesia”
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El Papa León XIV puso la sinodalidad en relación directa con la acogida y el acompañamiento pastoral durante su visita al Institut Catholique de Paris, donde el 26 de septiembre se encontró con miembros de la Asamblea Sinodal Provincial, catecúmenos y neófitos. Ante ellos, resaltó el camino realizado por la Iglesia en Francia y animó a construir comunidades capaces de acompañar los procesos de quienes se acercan nuevamente al Evangelio.

El Pontífice valoró especialmente el Instrumentum Laboris elaborado por la Asamblea, al considerarlo fruto de un proceso en el que participó el Pueblo de Dios mediante la escucha recíproca. “Es fruto de un camino eclesial en el que ha participado el Pueblo de Dios, con espíritu de escucha recíproca y de sinodalidad”, dijo.

El encuentro tuvo como telón de fondo una realidad que el Papa León XIV presentó como signo de esperanza: el número de adultos que solicitan los sacramentos de iniciación cristiana en una sociedad marcada por una fuerte secularización. A partir de los testimonios de tres catecúmenos y neófitos, el Papa invitó a mirar este fenómeno desde la fe y no desde una perspectiva de derrota.

“Estoy maravillado por el número de personas que hoy se acercan al umbral de la fe”, expresó. Para el Pontífice, esta realidad requiere una respuesta pastoral responsable, capaz de reconocer la acción de Dios y, al mismo tiempo, preguntarse cómo acompañar a quienes emprenden o retoman un camino de fe.

Iglesia “en estado de iniciación”

En su intervención, el Papa recuperó una expresión utilizada por el episcopado francés: una Iglesia “en estado de iniciación”. Con ella mencionó la necesidad de que las comunidades cristianas no se limiten a preparar a las personas para recibir los sacramentos, sino que puedan acompañarlas también después del bautismo.

La preocupación responde a una cuestión expresada durante el encuentro por una de las participantes: cómo evitar el “vacío” que puede aparecer después del bautismo. El Santo Padre propuso, ante ello, una integración plena en las comunidades y en las asambleas de oración, junto con procesos de formación bíblica, teológica, litúrgica y espiritual.

El Papa también subrayó que la liturgia no debe entenderse como una etapa posterior a la catequesis: “La liturgia manifiesta y actualiza el misterio de la Pascua de Cristo”, señaló, destacando su lugar dentro del proceso de conversión y de preparación para los sacramentos.

Esta mirada lleva la sinodalidad al terreno de las relaciones cotidianas de la comunidad. Para acompañar estos procesos, el Papa León XIV consideró fundamental la formación de padrinos, madrinas y agentes pastorales, además del conocimientos bíblicos, teológicos y litúrgicos, también capacidades humanas para acompañar historias marcadas por la soledad, el dolor o experiencias complejas.

“Caminar juntos” en los senderos de la fe

En uno de los pasajes centrales de su discurso, el Papa León XIV presentó el acompañamiento como una experiencia compartida en la que todos pueden aprender y crecer: “Se trata de asumir el estilo de ‘caminar juntos’”.

Y explicó que ese camino involucra a diferentes miembros de la comunidad: “sacerdotes y laicos, padrinos y catecúmenos, agentes pastorales y neófitos”

El Pontífice también advirtió que los recién bautizados no deben ser considerados únicamente como destinatarios de la acción pastoral: “Los nuevos bautizados no están llamados únicamente a recibir: su fe es un tesoro que se ofrece a la Iglesia en Francia y a la Iglesia universal”.

Para expresar esta idea recurrió a la figura de san Agustín, cuya fe comenzó como una “pequeña semilla” y terminó dando frutos que todavía hoy alcanzan a la Iglesia. Desde esa imagen, el Papa León XIV presentó a los catecúmenos y neófitos como una promesa de fecundidad para las comunidades cristianas.

Iglesia capaz de transmitir la fe

Al concluir, el Papa amplió la mirada hacia la misión de toda la comunidad eclesial. Recordó a santa Teresa del Niño Jesús, san Martín de Tours y otros santos vinculados a Francia, como testigos de una fe vivida en la confianza, la caridad y la presencia cotidiana.

Su invitación final condensó buena parte del sentido del encuentro: “Acogiéndose unos a otros, formen todos juntos el pueblo vivo de la Iglesia en Francia, capaz de transmitir la fe”.

Lea el discurso completo aquí: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/september/documents/20260926-francia-assemblea-sinodale.html

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