La sinodalidad como método y acontecimiento: un nuevo estilo de vida eclesial

La sinodalidad como método y acontecimiento: un nuevo estilo de vida eclesial
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La Secretaría General de la CLAR presenta el artículo “Sínodo de la sinodalidad desde el método y como acontecimiento”, escrito por la Hna. Daniela Cannavina, HCMR. Este texto, que puede descargarse gratuitamente desde la página del Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad, ofrece una reflexión sobre el método de la “Conversación en el Espíritu”, adoptado en el camino sinodal, y su valor como instrumento de discernimiento comunitario, de renovación eclesial y de transformación espiritual. La autora invita a comprender este método no solo como una técnica, sino como un verdadero estilo de vida eclesial.

La Hna. Cannavina, religiosa Capuchina de la Madre Rubatto, es doctora en Teología por la Pontificia Universidad Bolivariana (Colombia), y actualmente se desempeña como Secretaria General de la CLAR. Su aporte teológico, claro y pedagógico, ilumina uno de los elementos más significativos del proceso sinodal actual: cómo discernir juntos lo que el Espíritu dice hoy a las Iglesias.

Conversar para discernir: una práctica transformadora

El corazón del artículo es la “Conversación en el Espíritu”, un método comunitario de discernimiento que promueve la escucha activa, la oración compartida y el diálogo profundo. Este método fue adoptado oficialmente en el Sínodo de 2024, donde se destacó su valor no solo práctico, sino teológico: “La palabra ‘conversación’ expresa algo más que un mero diálogo: entrelaza armoniosamente pensamiento y sentimiento, y genera un mundo de vida compartido” (DF 45).

Según la autora, la eficacia de este camino radica en su capacidad de generar consensos, transformar relaciones y renovar estructuras. No se trata solo de dialogar, sino de dejarse afectar por lo escuchado y de construir juntos decisiones inspiradas por el Espíritu. Por eso, la escucha se convierte en el eje de esta práctica: “permite reconocer la identidad y misión de los distintos sujetos eclesiales desde relaciones horizontales, fundamentadas en la igual dignidad bautismal”.

El artículo subraya la necesidad de traducir este método a estructuras y dinámicas reales en la vida de la Iglesia. No basta con buenas intenciones: la sinodalidad exige formas concretas que encarnen el discernimiento colectivo y la corresponsabilidad bautismal.

Discernimiento: arte espiritual y camino de libertad

Cannavina presenta el discernimiento como un arte que se aprende con humildad, práctica y apertura. No es un acto puntual, sino una disposición permanente del corazón. “Se discierne desde la experiencia personal y comunitaria de Dios”, afirma, y no desde opiniones o estadísticas. Así, el discernimiento es definido como “una disposición que guíe la manera de vivir, un talante de vivir la vida que promueva la complicidad y armonía con el Espíritu”.

El texto destaca que el discernimiento está estrechamente vinculado con la noción de armonía, entendida no como uniformidad, sino como unidad en la diversidad. Tal como enseña el Papa Francisco, es el Espíritu Santo quien crea armonía entre diferencias. Por eso, el método sinodal busca acoger todos los carismas, superar las desigualdades, y cultivar relaciones basadas en el respeto y la comunión.

El discernimiento comunitario, para ser efectivo, requiere tres actitudes fundamentales: apertura y humildad; autoconocimiento y gestión de los condicionamientos personales; y una decidida capacidad de cambio. Este proceso no solo ilumina el camino de la Iglesia, sino que transforma la vida interior de cada creyente.

Hacia una Iglesia corresponsable y co-creadora

El artículo finaliza planteando un horizonte exigente y esperanzador: una Iglesia que co-crea con Dios a través del discernimiento compartido. “Discernir para producir algo nuevo” es, en palabras de la autora, una invitación a abrir el corazón y la mente para acoger lo que el Espíritu suscita en cada época. La clave está en conjugar las mociones interiores con las necesidades del contexto, construyendo respuestas auténticas y encarnadas.

Por eso, Cannavina insiste en que el discernimiento necesita también de un diálogo teológico que lo ilumine: “la reflexión intelectual y la contemplación espiritual no deben verse como caminos distintos o enfrentados, sino como un único proceso de discernimiento”. En este marco, la teología y la espiritualidad son dos lenguajes de una misma búsqueda de la verdad.

La “Conversación en el Espíritu” se propone así como un camino eclesial encarnado, donde la voz del Pueblo de Dios —laicado, consagradas/os, pastores y teólogas/os— se entrelaza para hacer posible una Iglesia que camina junta, en comunión, participación y misión.

“Sínodo de la sinodalidad desde el método y como acontecimiento” está disponible para su descarga libre en la página del Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad.

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