La escucha, el discernimiento comunitario y la toma de decisiones no son un fin en sí mismos, sino un camino para fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia. Esa fue una de las principales reflexiones del cuarto encuentro virtual sobre la implementación del Sínodo, organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que reunió a participantes de diversos países de América Latina y el Caribe.
El espacio, conducido por el padre Eric García, secretario general adjunto del Celam, tuvo un momento de oración por el pueblo venezolano tras el terremoto del 24 de junio, expresando cercanía con las víctimas y con la Iglesia que acompaña a las comunidades afectadas.
Durante la jornada se profundizó en el Documento final del Sínodo, especialmente en los numerales 81 al 86 y 93 al 94, centrados en las prácticas del discernimiento eclesial y la toma de decisiones de manera sinodal.
Iglesia donde todos participan
El teólogo brasileño Agenor Brighenti, coordinador del Equipo de Reflexión Teológica y Pastoral del Celam, explicó que la sinodalidad supone comprender a la Iglesia como Pueblo de Dios, donde el bautismo constituye el fundamento de la igualdad en dignidad de todos los fieles. En ese sentido sostuvo que “escuchar, discernir comunitariamente y decidir también entre todos” son momentos inseparables del camino sinodal.
Brighenti insistió en que el proceso no puede fragmentarse, señalando que “los escuchados tienen también que ser el sujeto del discernimiento y también los sujetos de la toma de decisiones”, pues la autoridad está llamada a ejercer su servicio desde dentro del Pueblo de Dios y no por encima de él.
También recordó un antiguo principio de la Iglesia: “Lo que concierne a todos debe ser discernido y decidido por todos”, resaltando que las decisiones deben surgir de la comunidad y no limitarse a la opinión de unos pocos.
Escuchar también la realidad
Uno de los aportes de Brighenti fue ampliar el concepto de escucha. Explicó que no basta escuchar únicamente a las personas, sino que también es necesario escuchar el contexto social, cultural y eclesial donde viven. “Todo compromiso evangelizador nace de un discernimiento de la realidad”, recordó citando la tradición latinoamericana iniciada en Medellín.
Por ello advirtió que limitar la escucha únicamente a experiencias individuales puede conducir a una visión subjetiva, mientras que el discernimiento auténtico requiere dialogar también con las ciencias sociales, los estudios de campo y las causas profundas de los problemas.
Igualmente señaló que el discernimiento comunitario debe superar la simple suma de opiniones personales, generando espacios donde las distintas perspectivas puedan confrontarse para construir un verdadero consenso eclesial.
La misión está fuera de la Iglesia
En su intervención, Brighenti recordó que la sinodalidad tiene sentido únicamente si impulsa la misión: “La sinodalidad no es para que caminemos juntos entre nosotros en una Iglesia autorreferencial, cerrada sobre sí misma”.
Explicó que la comunión y la participación eclesial tienen como finalidad la acción evangelizadora, señalando que “comunión y participación es para la misión”. Por ello insistió en que la escucha y el discernimiento deben abrir a la Iglesia hacia el mundo. “La sinodalidad no nos deja tranquilos dentro de la Iglesia, nos lleva para el mundo”, expresó, recordando que la misión consiste en hacer presente el Reino de Dios en la sociedad.
En esa línea reconoció uno de los desafíos del reciente proceso sinodal: haber privilegiado la escucha de las personas sin incorporar suficientemente el contexto social donde ellas viven.
Discernir desde los signos de los tiempos
El segundo momento del encuentro estuvo a cargo del teólogo mexicano padre Ernesto Palafox, profesor de la Universidad Pontificia de México, quien habló sobre los criterios pastorales del discernimiento eclesial. Partiendo de Evangelii Gaudium, explicó que toda comunidad necesita desarrollar una actitud vigilante para reconocer los signos de los tiempos y situarse siempre en el contexto concreto donde vive.
Recordó que el Documento final del Sínodo afirma que “el discernimiento se realiza siempre en un contexto concreto, con sus complejidades y peculiaridades”, por lo que resulta indispensable conocer la realidad antes de tomar decisiones.
El padre Palafox también advirtió sobre dos riesgos frecuentes en la pastoral: el exceso de diagnósticos sin acciones concretas y el llamado “habriaqueísmo”, es decir, limitarse a decir qué habría que hacer sin comprometerse realmente con la transformación.
El Reino de Dios como criterio
El especialista subrayó que el principal criterio del discernimiento sigue siendo el Reino de Dios. Invitó a preguntarse continuamente qué acciones favorecen o dificultan ese proyecto de Jesús y cómo las comunidades pueden renovar constantemente su impulso misionero.
A su vez, señaló que el discernimiento debe abarcar también a las personas, las instituciones y las estructuras eclesiales. En este sentido propuso revisar si las estructuras actuales siguen siendo verdaderos instrumentos de evangelización o si únicamente buscan conservar prácticas ya superadas.
Retomando Evangelii Gaudium, recordó que una estructura eclesial debe favorecer una Iglesia “más expansiva y abierta”, capaz de poner a los agentes pastorales en permanente actitud de salida.
La mirada de las víctimas
Otro de los aspectos destacados por el padre Palafox fue la necesidad de discernir desde la perspectiva de quienes sufren. Inspirado en Magnifica Humanitas, sostuvo que la Iglesia debe asumir “la mirada de las víctimas” como criterio transversal para interpretar la realidad.
Explicó que no existen posturas completamente neutrales frente al sufrimiento humano y que optar por la mirada de las víctimas permite identificar con mayor claridad las injusticias que reclaman una respuesta pastoral.
Entre los criterios que propuso para el discernimiento mencionó la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común, la paz y la evaluación del impacto humano y social de las acciones pastorales. También llamó a incorporar en estos procesos a quienes viven en las periferias, porque sus experiencias enriquecen el discernimiento comunitario.
Fonte: ADN Celam
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