Espiritualidad sinodal: una invitación a transformar la manera de caminar juntos en la Iglesia

Espiritualidad sinodal: una invitación a transformar la manera de caminar juntos en la Iglesia
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El Ciclo de “Espiritualidad Sinodal” abrió un nuevo espacio de reflexión para compartir más sobre la sinodalidad como una experiencia espiritual capaz de atravesar las relaciones, las decisiones, el discernimiento y la misión de la Iglesia.

La hermana Daniela Cannavina explicó que este itinerario parte de la convicción de que la sinodalidad nace del Evangelio y de la acción del Espíritu, y está llamada a “animar transversalmente todo nuestro caminar eclesial”. La propuesta tiene el objetivo de cultivar una cultura sinodal sostenida por una actitud permanente de conversión y por una formación integral de la persona.

Esto supone desarrollar una orientación misionera, aprender a relacionarse y construir comunidad, abrirse a la escucha espiritual y familiarizarse con el discernimiento personal y comunitario. “Queremos dejarnos transformar por el Espíritu”, señaló la Hna. Cannavina, para que su presencia ilumine las relaciones, las decisiones, las opciones y el servicio, ayudando a encontrar una manera renovada de caminar juntos.

Espiritualidad que abra los ojos a la realidad

El primer subsidio del ciclo, titulado Espiritualidad sinodal: ubicación y rasgos, fue elaborado por Rosa Ramos, laica uruguaya, profesora de Filosofía y magíster en Ciencias Religiosas, integrante de Amerindia y del Eje Mujeres del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño.

Ramos parte de una comprensión amplia de la espiritualidad. Retomando aportes de autores como Emma Martínez Ocaña, Jon Sobrino y Pedro Casaldáliga junto con José María Vigil, plantea que la espiritualidad no pertenece exclusivamente a una religión y que, más bien, forma parte de la experiencia humana y da unidad y sentido a la vida.

Desde esta perspectiva, la espiritualidad se expresa en la manera de mirar, juzgar, trabajar y relacionarse. No queda limitada a los espacios de oración o a las prácticas religiosas, sino que atraviesa la vida cotidiana y las relaciones con otras personas, con la realidad y con lo trascendente.

Ojos abiertos

La autora propone distinguir entre una espiritualidad “de ojos cerrados”, más vinculada a la intimidad, el silencio y la contemplación, y una espiritualidad “de ojos abiertos”, que descubre a Dios en la vida, en los acontecimientos históricos y en las luchas por una vida digna para todos. En esta segunda perspectiva, oración, reflexión y praxis permanecen estrechamente vinculadas.

A mi entender la Espiritualidad Sinodal se ubica dentro de esta categoría de espiritualidad de ojos abiertos”, manifiesta Ramos. Esta mirada supone reconocer la realidad como un espacio donde Dios interpela, consuela y desafía, pero también donde puede ser necesario cuidar y transformar aquello que atenta contra la vida.

El subsidio identifica varios rasgos de esta espiritualidad, entre ellos menciona, la conversión, la comunión y la humildad. La propuesta también pone el acento en los procesos comunitarios y en la paciencia histórica.

Espiritualidad para una Iglesia en camino

El camino sinodal requiere acompañar procesos que no siempre avanzan al mismo ritmo y reconocer que la Iglesia está presente en contextos y culturas diversas. Por eso, no busca una Iglesia monolítica y homogénea, sino una comunidad capaz de afirmar las diferencias y caminar desde ellas.

En sintonía con el subsidio, esta espiritualidad exige además una “cultura del encuentro”: superar los desencuentros sin atrincherarse en intereses o posiciones propias. El encuentro, plantea Ramos, es un aporte de los cristianos a una sociedad que enfrenta las divisiones, la búsqueda de la paz, la fraternidad y la sororidad.

Para la Hna. Cannavina, esta perspectiva permite comprender que el Ciclo no pretende enseñar simplemente un método ni incorporar una nueva estructura. Su propósito es ayudar a integrar progresivamente una espiritualidad que configure la manera de discernir, relacionarse, participar y asumir la misión de la Iglesia.

Descarga el primer subsidio aquí: https://repositorio.celam.org/files/original/3602/subsidio_1.pdf

Fuente: ADN Celam

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