Un aguapanelazo en Jueves Santo para los pobres

Un aguapanelazo en Jueves Santo para los pobres
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El Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual, la solemnidad anual más importante para el mundo católico, cuando se conmemora el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Es una gran celebración que comienza el Jueves Santo y concluye el Domingo de Pascua, marcada por ritos y acentos que evocan los orígenes y la esencia del cristianismo. Por ello, ¡qué mejor que vivirlo con un aguapanelazo para los pobres!

La memoria de la última cena que Jesús celebró con sus discípulo y el lavatorio de los pies son una expresión de servicio y de amor fraterno sin límites. Los dos ritos tienen lugar en las celebraciones litúrgicas de cada Jueves Santo, cuando la Iglesia católica también conmemora la institución de la Eucaristía y el recuerdo del mandamiento del amor. Volvamos a esta fuente inspiradora, atendiendo el llamado que el papa Francisco desde el inicio de su pontificado: salir de la zona de confort para ir hacia las periferias humanas y geográficas. El Santo Padre siempre habla de una “Iglesia en salida”, que pone en práctica la misericordia con los más vulnerables de la sociedad.

Justamente esta fue la primera y principal motivación de un grupo de jóvenes vinculados a los Misioneros de la Consolata, quienes tomaron la decisión de dar cauce a una iniciativa solidaria que denominaron: Aguapanelazo. Este grupo de jóvenes se embarcó en una fascinante travesía que los llevaría a recorrer cada jueves las calles de su ciudad, para salir al encuentro de los habitantes de la calle. Su única certeza es que “la fe, si no tiene obras, está realmente muerta”, según el apóstol Santiago.

Una Iglesia pobre para los pobres

Un aguapanelazo nació en marzo de 2014. Su propósito fue generar impacto positivo en la vida de aquellos que más lo necesitan, especialmente las personas que viven en las calles”, recuerda Leidy Paredes, coordinadora del grupo.

A sus 28 años, esta joven contadora pública bumanguesa, especialista en gerencia de proyectos, mantiene intacta su alegría y esperanza. Relata que 10 años atrás, el Aguapanelazo para los pobres inició en la Catedral de Ibagué y recorría el centro de la ciudad buscando las personas que habitan las calles para compartirles una aguapanela y un pan. «Era para saludarlos y hacerles sentir que son humanos y son nuestros hermanos”. 

Jonathan Acuña Paula, de Chaparral (Tolima), quien para ese tiempo era estudiante de psicología y se tornó en uno de los gestores del Aguapanelazo, rememora aquellos primeros tiempos. “Junto a otros jóvenes de diferentes carreras, queríamos colocar nuestras profesiones al servicio de la misión y de los más pobres. No vislumbrábamos que esa iniciativa fuera a convocar a jóvenes de diferentes ciudades y países, católicos y no católicos, para acercarlos al mundo de los pobres. Terminó por ser una iniciativa para animarlos a trabajar por su dignificación y terminar siendo evangelizados por ellos mismos”. 

A lo largo de estos años, Jonathan afianzó su vocación de servicio en el seminario de los Misioneros de la Consolatany se ordenó sacerdote, al dejarse interpelar por “la realidad de pobreza y de desolación que viven las personas en situación de calle». También fue sensible a las invitaciones del papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, en 2013: «Quiero lío y que la Iglesia salga a la calle». Aunque su consagración misionera lo condujo al continente africano, sigue apoyando y participando, a la distancia, de cada uno de los pasos del Aguapanelazo. 

La memoria de doña María

En el corazón de todos, como otro relato fundacional, palpita el recuerdo vivo de doña María. Son muchos los rostros que ha acompañado el Aguapanelazo Ibagué, pero hay uno en particular que se nos quedó grabado: doña María. Ella es una anciana de unos 75 años estaba entre cartones en el andén de una panadería en la carrera 1 con calle 15. Ella sabía que cada jueves salíamos y nos esperaba. «Solo fueron suficientes dos jueves para que esta anciana encantadora y tierna nos enamorara”, asevera Leidy.

“Pero llegó un jueves en abril de 2014 cuando no la volvimos a encontrar. Preguntamos por ella y la respuesta fue: limpieza social”. Aquella nefasta práctica que, en Colombia, ha conducido a la desaparición y al asesinato de tantos habitantes de calle, prostitutas, farmacodependientes y personas LGTBIQ+. “No volvimos a ver su rostro bello y arrugado, sus manos ásperas y tiernas  y no volvimos a escuchar su voz suave y llena de sabiduría”.

La memoria de doña María se convirtió en inspiración para los integrantes de este Aguapanelazo para los pobres. La misión es la de continuar acompañando, desde su propia vulnerabilidad, la vulnerabilidad de los empobrecidos, y combatir con acciones concretas la cultura del descarte, que tantas veces ha denunciado el papa argentino. 

Este ímpetu misionero, se transformó, en esta Semana Santa, en un aguapanelazo en Jueves Santo para los pobres. Ha llevado a traducir en proyectos específicos el amor fraterno por los habitantes de calle y en calle, las comunidades indígenas, las personas de la tercera edad, los migrantes y, en general, las familias más necesitadas. Es una forma, también, de dar una particular atención a los niños y a los jóvenes.

Siete opciones de voluntariado

En total, son siete las experiencias que el aguapanelazo convoca:

  1. Habitantes de la calle, para devolverles su dignidad. 
  2. Proyecto pa’ EscuchArte, una propuesta abierta a universitarios y profesionales laicos, religiosas, seminaristas y sacerdotes que ofrecen su tiempo para escuchar y ofrecer ayuda psicológica, espiritual, jurídica y tecnológica. Esta se enfoca en adultos mayores y en personas en situación de vulnerabilidad. 
  3. Universidad altermundialista es una propuesta de educación alternativa e interdisciplinar que busca humanizar y evangelizar con talleres, cursos y seminarios que apuestan por otro mundo posible y necesario.
  4. Misión murales por la paz, que es una propuesta teológico-artística que convoca a la vivencia de la fraternidad en contextos de conflicto, por medio de la pintura comunitaria de un mural participativo. 
  5. Hogares de Cristo, para convocar círculos solidarios que hagan posible el sueño de un techo digno para familias pobres, mediante sinergias interinstitucionales e individuales. 
  6. Campaña yo com-parto, que consiste en actividades de gestión de recursos que permiten alargar la mesa y partir el pan con familias en situación de vulnerabilidad, familias indígenas desplazadas por la violencia y habitantes de calles.
  7. Comunicaciones, una iniciativa de voluntariado transversal que convoca a comunicadores, periodistas, diseñadores gráficos y artistas al servicio de la comunicación de la misión que realiza el ‘Aguapanelazo’.

Por sus frutos los conocerán

Tras 10 años, la semilla que inició en Ibagué ha dado fruto en otras nueve ciudades de Colombia (Bogotá, Bucaramanga, Cali, Chaparral, Cúcuta, Florencia, Medellín, Santa Marta y Tunja) y en Buenos Aires, Argentina. “El Aguapanelazo ha cruzado fronteras geográficas y existenciales para ser una presencia misionera y al servicio de un Jesús pobre”, asevera Leidy Paredes. 

Cada jueves, cuando los jóvenes de Aguapanelazo recorren las calles de las ciudades para abrazar y dejarse abrazar por los habitantes de la calle, llevan (¡y gritan!) la consigna: “ellos no son de la calle, son nuestros”

Como el Nazareno, que comprendió que “nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”, ellos dan parte de su vida. Dan de su tiempo para compartir el pan y la aguapanela, pero, sobre todo, para vivir el mandamiento del amor en primera persona, sin intermediarios

El Jueves Santo, cuando se conmemora la última cena del Señor, es una oportunidad para reflexionar en las palabras que el Creador dirige a Caín en el Génesis: “¿dónde está tu hermano?”. Los jóvenes de Aguapanelazo lo han encontrado en las calles; durante su pontificado Francisco se ha aproximado a jóvenes en situación de reclusión con quienes celebra el lavatorio de los pies, el Jueves Santo. Hay quienes siguen dando su vida por amor al prójimo. Por ello, no había mejor momento que un aguapanelazo en Jueves Santo para los pobres.

Tomado de El Tiempo.
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