A un año del pontificado de León XIV: la sinodalidad se consolida como el corazón de una Iglesia que camina unida

A un año del pontificado de León XIV: la sinodalidad se consolida como el corazón de una Iglesia que camina unida
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Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca especialmente de aquellos que sufren”, con estas palabras pronunciadas desde la logia central de la Basílica de San Pedro, el 8 de mayo de 2025, el Papa León XIV inició el camino espiritual, pastoral y eclesial de un pontificado que, al cumplir su primer año, ha situado la sinodalidad como el eje transversal de la vida de la Iglesia.

La elección del entonces cardenal Robert Francis Prevost como sucesor de Pedro fue recibida con entusiasmo en América Latina y el Caribe. Su recorrido misionero en Perú, particularmente en Chiclayo, su experiencia como agustino y su cercanía con las comunidades latinoamericanas hicieron que muchos lo reconocieran desde el comienzo como un pastor conectado con las realidades de los pueblos del continente.

La sinodalidad como estilo permanente de Iglesia

A lo largo de este primer año, el Pontífice ha insistido en que la sinodalidad no puede reducirse a un evento o a una estructura administrativa. Para él, se trata de una manera de ser Iglesia. En una entrevista concedida antes de ser elegido Papa, cuando aún era el cardenal Prevost, dijo: “La sinodalidad es una actitud, una apertura, una disposición a comprender”. Y añadió: “Cada miembro de la Iglesia tiene voz y un papel que desempeñar”.

Ese pensamiento se ha mantenido en sus principales intervenciones. En múltiples discursos ha insistido en la necesidad de construir una Iglesia donde obispos, sacerdotes, religiosos y laicos caminen juntos desde la escucha mutua, el discernimiento y la corresponsabilidad.

El sínodo está produciendo una invitación a la conversión, al reconocimiento de la importancia de ser Iglesia escuchando, dialogando, promoviendo una experiencia de caminar unidos”, sostuvo al recordar su experiencia en el proceso sinodal vivido desde la diócesis de Chiclayo hasta la Curia romana. Una de sus imágenes más citadas sobre el ministerio episcopal ha sido aquella en la que describe al obispo como un pastor que “camina delante para dar liderazgo, camina junto al pueblo y también, a veces, desde atrás tiene que empujar”.

Iglesia que construye puentes

Desde su primer discurso, León XIV dejó claro que desea una Iglesia abierta al diálogo y al encuentro. “Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes dialogando”, expresó ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

Ese énfasis se ha reflejado tanto en el ámbito ecuménico como interreligioso. Durante su primer encuentro con representantes de distintas religiones y comunidades cristianas, el Pontífice afirmó que “sinodalidad y ecumenismo están estrechamente relacionados”.

Inspirado por la enseñanza de Francisco y la encíclica Fratelli tutti, el Papa ha defendido una cultura del encuentro capaz de enfrentar la polarización, los conflictos sociales y la fragmentación del mundo contemporáneo. “Hoy es tiempo de dialogar y de construir puentes”, insistió en mayo de 2025, al tiempo que llamó a las religiones a trabajar juntas “por la paz, por el bien de la humanidad y el cuidado de la casa común”.

Iglesia “totalmente sinodal”

Uno de los momentos más significativos de este primer año ocurrió durante el Jubileo de los Equipos Sinodales y Organismos de Participación, celebrado en octubre de 2025 en Roma.

Allí, el Papa pronunció una de las formulaciones más contundentes de su pontificado: “Comprometámonos a construir una Iglesia totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente atraída por Cristo y por lo tanto dedicada al servicio del mundo”.

En aquella celebración insistió en que la Iglesia no puede organizarse desde lógicas de poder, sino desde el amor y el servicio: “Nadie está llamado a mandar, todos lo son a servir; nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse recíprocamente”.

También invitó a “soñar y construir una Iglesia humilde”, capaz de escuchar, acompañar y acoger a todos sin excluir a nadie.

La continuidad del camino sinodal iniciado por Francisco

El Papa León XIV ha reafirmado constantemente la continuidad del proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco. De hecho, uno de los gestos más simbólicos de este primer año fue su encuentro con la Secretaría General del Sínodo, donde aseguró que “la sinodalidad es un estilo, una actitud que nos ayuda a ser Iglesia promoviendo experiencias auténticas de participación y comunión”.

Bajo su pontificado continúa el proceso de recepción e implementación del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, cuyo itinerario culminará en 2028 con una Asamblea Eclesial Mundial en Roma.

El Papa ha defendido que este proceso no debe ser entendido como una simple aplicación de normas, sino como una verdadera conversión espiritual y pastoral. “No intentar transformar la Iglesia en una especie de gobierno democrático”, aclaró, “pero sí respetar y comprender la vida de la Iglesia diciendo: ‘Tenemos que hacer esto juntos’”.

Un año de escucha, comunión y esperanza

A un año de su elección, el pontificado de León XIV aparece traspasado por un estilo pastoral centrado en la escucha, la cercanía y la comunión. Su insistencia en una Iglesia sinodal ha permeado discursos, encuentros, reformas y gestos. Desde la revitalización del consistorio cardenalicio como espacio de discernimiento compartido, hasta el impulso de procesos eclesiales participativos en las diócesis, el Pontífice ha buscado consolidar una Iglesia que camine unida y que escuche la voz del Espíritu en el Pueblo de Dios.

El Papa León XIV ha repetido constantemente que el mundo necesita “unidad y no polarización”, y que la Iglesia está llamada a ser signo de reconciliación, paz y encuentro. “Seguimos adelante en estos tiempos de enorme esperanza. Caminamos. Y lo hacemos juntos”, expresó al reunirse con los responsables del proceso sinodal.

En este primer aniversario, su pontificado se perfila como una etapa de continuidad con el camino abierto por el Concilio Vaticano II y profundizado por el Papa Francisco, pero también como una nueva fase donde la sinodalidad deja de ser únicamente un tema de reflexión para convertirse cada vez más en una práctica de comunión, misión y participación en toda la Iglesia.

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