“El sínodo fue un impulso; ahora hay que jugar el partido”: sinodalidad, migrantes y comunidad según Mar Muñoz-Visoso

“El sínodo fue un impulso; ahora hay que jugar el partido”: sinodalidad, migrantes y comunidad según Mar Muñoz-Visoso
Compartir...

Con motivo del reciente Jubileo de los Migrantes, Mar Muñoz-Visoso, directora ejecutiva del Secretariat of Cultural Diversity in the Church de la United States Conference of Catholic Bishops (USCCB), ofreció una entrevista sobre la sinodalidad vivida en la pastoral hispana de Estados Unidos, resaltando la experiencia de los migrantes, refugiados y asilados y el compromiso de la Iglesia con sus comunidades.

La conversación, realizada para el Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad, abordó cómo los procesos sinodales se convierten en herramientas para escuchar, acompañar y transformar realidades.

Experiencia jubilar que refleja sinodalidad

“Ha sido una experiencia fantástica y muy profunda porque venimos con un grupo de latinos e hispanos que ya venimos de un proceso de encuentro. El encuentro es un proceso eminentemente sinodal, que bebe de las fuentes latinoamericanas y que desarrolla su propia identidad dentro de la cultura norteamericana, pero siempre con un sabor profundamente latino”, señaló Muñoz.

Para ella, el Jubileo no fue solo una celebración litúrgica, sino la culminación de procesos de diálogo y discernimiento comunitario que han acompañado a la pastoral hispana durante años. “Estos procesos nos sirven para escuchar y discernir en comunidad cuáles son las necesidades del pueblo, de la Iglesia y cuáles son las prioridades pastorales, siempre en comunión con nuestros obispos. Los procesos de encuentro nunca se hacen al margen, los obispos convocan y el pueblo responde”, explicó.

Los programas que acompañan este camino incluyen el V Encuentro y el programa Journeying Together (Caminando Juntos), inspirados en el mensaje del Papa Francisco en Christus Vivit, que quieren fomentar el diálogo intercultural entre jóvenes de 18 a 29 años, sean católicos o personas curiosas sobre la Iglesia, y promover experiencias de comunidad entre culturas diversas.

Migrantes: dolor, separación y resiliencia

La situación de los migrantes atraviesa toda la reflexión de Muñoz. “Estamos sintiendo un dolor muy fuerte por las familias que se están separando por deportaciones masivas o indiscriminadas, causando miedo en las comunidades”, expresó. Para ella, las políticas migratorias actuales rompen con la tradición estadounidense de dar la bienvenida al extranjero y reconocer sus contribuciones.

Estados Unidos se construye sobre el sudor, las lágrimas y la sangre de muchas generaciones de inmigrantes de diferentes partes del mundo. Negar esa riqueza es algo que nos duele profundamente”, señaló.

El Jubileo, en este contexto, se convierte en un espacio de esperanza y acompañamiento simbólico: “Los traemos en sus cartas, en nuestras peticiones y en nuestros corazones. Ellos están caminando con nosotros en sinodalidad, y cuando regresemos les vamos a compartir nuestras experiencias. Van a hacer esa devolución que pide el sínodo”.

La sinodalidad en acción: diálogo, comunión y participación

Mar Muñoz detalló cómo la sinodalidad se vive concretamente en la pastoral hispana. Los encuentros con jóvenes buscan abrir espacios de diálogo auténtico. “Les preguntamos cuáles son sus alegrías, sus penas y sus necesidades, incluso les preguntamos directamente: ‘¿Cuál es el problema que tienes tú con la Iglesia?’. Esto permite que los jóvenes hablen sin miedo y construyan relaciones en Cristo”, explicó.

Durante la pandemia, los encuentros se realizaron mayoritariamente de manera virtual, conectando jóvenes de distintos estados, desde Portland hasta Hawaii, Arizona y la Costa Este de Estados Unidos. “Se generaron amistades profundas, relaciones interculturales y posibilidades de colaboración pastoral. Estas experiencias de sinodalidad son valiosas y están siendo replicadas en parroquias y movimientos locales”, añadió.

Sin embargo, reconoció que no todas las diócesis han llevado la sinodalidad con la misma profundidad. “En algunas diócesis los procesos fueron superficiales, con baja participación de jóvenes y en algunos casos del clero. Por ello se están promoviendo asambleas postsinodales para recuperar esos espacios y garantizar que más comunidades se involucren”, dijo.

Sinodalidad como modus vivendi

Para Muñoz, la sinodalidad no puede ser un evento aislado ni un proceso que termine con el sínodo. “El sínodo fue un impulso; ahora hay que jugar el partido. La Iglesia tiene que vivir la sinodalidad como estilo de vida, su modus vivendi, su modus operandi tiene que ser la sinodalidad”, resaltó.

Entre los desafíos que identificó están la separación de familias por deportaciones, la falta de reconocimiento de los talentos y contribuciones de los migrantes, y la necesidad de involucrar de manera más profunda a jóvenes, comunidades y clero en todas las diócesis. Al mismo tiempo, remarcó que el Jubileo brindó esperanza y luz a quienes no pudieron participar físicamente. “Este evento hace visibles a los que quedaron atrás y convierte la distancia en fraternidad, en amistad y en compromiso”, expresó.

Sinodalidad: camino de escucha y participación

La entrevista con Mar Muñoz Visoso evidencia que la sinodalidad no es un concepto abstracto ni un evento aislado. Es un camino que exige escucha auténtica, participación intercultural, acompañamiento concreto a migrantes y refugiados, y la construcción de una Iglesia inclusiva y acogedora.

El Jubileo y los procesos previos, como el V Encuentro y Journeying Together, demuestran que la sinodalidad se traduce en acciones tangibles que fortalecen comunidades, generan fraternidad y hacen visibles a quienes sufren, consolidando así la misión de la Iglesia de acompañar a todos, especialmente a los más vulnerables.

El encuentro con el Papa León XIV

Este martes 7 de octubre, representantes de la pastoral hispana de más de 50 diócesis de Estados Unidos fueron recibidos por el Papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano. Los líderes hispanos formaron una calle de honor para saludar al obispo de Roma, quien los acogió con alegría y les dirigió un mensaje de bendición y acompañamiento.

Es una alegría poder encontrarlos a todos ustedes y darles una bendición. Tienen en sus manos una tarea muy grande: acompañar a quienes necesitan una señal de que Dios jamás abandona a nadie, al más pequeño, al más pobre, al extranjero, a todos”, afirmó el Pontífice. Durante el encuentro, el Papa señaló el valor de la pastoral hispana como testigo del amor de Dios en un mundo marcado por la violencia y la guerra, y concluyó con la oración del Padre Nuestro y la encomienda de la misión pastoral a la Virgen María.

Podría interesarte: Mons. Joel Portella Amado explica las etapas y pasos para implementar el Sínodo de la Sinodalidad en Brasil

Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp: https://whatsapp.com/channel/0029VazM21X6WaKvBlZ91E47

Descarga el último cuaderno de estudio 008: Cuaderno de estudio


Compartir...