Rafael Luciani, teólogo laico venezolano con más de 25 años de trayectoria académica y pastoral, asume la dirección del Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe (Cebitepal), el espacio formativo del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam). En entrevista con Religión Digital, Luciani explicó los desafíos de esta nueva etapa marcada por la sinodalidad, la investigación y el compromiso con una Iglesia en salida.
“Asumo este servicio con un profundo sentido eclesial, convencido de que el Cebitepal puede seguir siendo un espacio de renovación y profecía para nuestras Iglesias, en apertura y diálogo con toda la Iglesia”, señala Luciani, al explicar el sentido de su nombramiento.
Misión global
El Cebitepal tiene sus orígenes en 1955, con la creación del Celam y la posterior fundación de institutos formativos como el ICLA, el IPLA y el Instituto de Liturgia Pastoral. En 1972 fueron unificados en el ITEPAL, y en 2014 reestructurados bajo el nombre actual. “Hoy, esta institución adquiere una misión y un rostro global”, asegura Luciani.
Desde su nuevo cargo, busca proyectar el Cebitepal como un “punto de referencia global en la implementación de una Iglesia sinodal y misionera, inspirada por una clara opción por los pobres”. En esa línea, señala que el centro “nació como un espacio de pensamiento crítico” que debe seguir articulando “formación, investigación y publicaciones” para contribuir con el cambio de mentalidades en cada etapa eclesial.
Formación, reforma y pastoral
Luciani inició un proceso de reestructuración del Cebitepal que responde a tres ejes: teología de la sinodalidad, renovación de la eclesiología y la ministerialidad, y actualización de la doctrina y la visión socio-pastoral de la Iglesia. “Son tres prioridades que emergen del proceso sinodal”, remarca.
Uno de los frutos es el programa de actualización teológica para obispos, que se centra en la eclesiología, el derecho canónico y los ministerios en clave sinodal. “Este programa fue aprobado por el Papa León XIV cuando era Prefecto del Dicasterio para los Obispos”, subraya Luciani. Hoy cuenta con el respaldo del Secretario General del Celam, Mons. Lizardo Estrada.
Cebitepal, al servicio de todos
El nuevo Cebitepal se reorganiza en cuatro grandes áreas: educación formal (licenciatura en teología pastoral), formación permanente, líneas estratégicas globales y articulación eclesial y académica internacional. Esta última busca crear redes con universidades, conferencias episcopales, institutos pastorales y organizaciones de todos los continentes.
“No se trata de centralizar desde Bogotá, sino de articular”, aclara. Ya se han concretado alianzas, por ejemplo, con la Escuela de Teología de los Jesuitas en Berkeley, dirigida por el teólogo africano Agbonkhianmeghe Orobator, S.J., miembro del Sínodo y cercano colaborador del Papa Francisco.
América Latina, fuente de sinodalidad
Luciani recuerda que América Latina ha sido “pionera en el camino sinodal”, con experiencias como la Conferencia de Medellín, la Asamblea Eclesial y la Conferencia Eclesial de la Amazonía. “La Asamblea del Sínodo se inspiró en gran medida en esta experiencia latinoamericana”, puntualiza.
La sinodalidad, afirma, “es una verdadera profecía social” que permite a la Iglesia ofrecer respuestas ante la exclusión y la crisis de confianza en las instituciones. Por eso insiste en que “no podemos separar la renovación interna de la Iglesia de su misión en el mundo”.
Formación para todo el Pueblo de Dios
“Aunque el Cebitepal forma parte del Celam, su misión está dirigida a todo el Pueblo de Dios”, explica Luciani. Y ejemplifica con el programa formativo para obispos: “La conversión sinodal implica formación permanente en todos los niveles”.
Asimismo, anticipa la incorporación del inglés y el francés a la oferta académica: “Queremos construir una plataforma teológico-pastoral que vaya desde las Antillas hasta Canadá, integrando las comunidades hispanas de Estados Unidos y ampliando los vínculos con África, Asia y Europa”.
Iglesia constitutivamente sinodal
Luciani observa continuidad entre los pontificados de Francisco y León XIV: “Ambos han participado activamente en el proceso sinodal”, sostiene. En ese contexto, recuerda que “está en juego la construcción de la forma de Iglesia constitutivamente sinodal que se expresa en el Documento Final del Sínodo. A veces se olvida que ese documento forma parte del magisterio del Sucesor de Pedro”.
“Desde el Cebitepal y desde los otros espacios académicos internacionales en los que sirvo, quiero aportar a este camino, desde mi vocación como teólogo laico venezolano”, concluye Rafael Luciani.
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