Por: Alirio Cáceres Aguirre *
12 de marzo de 2025
El 13 de marzo de 2013 el mundo conoció que el cardenal Jorge Mario Bergoglio ‘primereó’ como sucesor de San Pedro. Primer Obispo de Roma nacido en América Latina, primer Papa jesuita, primero en adoptar el nombre Francisco en honor al santo patrono de la paz y de quienes cultivamos la ecología integral.
Sus quebrantos de salud, propios de la edad y de una vida ‘en-red-dada’ por el entusiasmo del Evangelio, han encendido los reflectores sobre la página que está escribiendo en el libro de la historia de la Iglesia y de la humanidad.
Desde muchas fuentes y muchos lugares han comenzado los balances. Aquí presento un esbozo del mío, con la subjetividad del diácono ecoteólogo latinoamericano y caribeño. Es tan solo una propuesta para continuar ‘palabreando’, tejiendo sabidurías desde el intercambio de perspectivas tan biodiversas como el mismo cosmos.
Las convergencias culturales sobre el significado del número ‘12’ me permiten un marco de referencia para iniciar una sistematización de lo que considero lo más significativo de estos 12 años de pontificado: su legado. El número ‘12’, más allá de la hermenéutica del ingeniero químico y la racionalidad del teólogo que me habitan, me remite a la simbología de los ciclos, la madurez, la perfección, pero a la vez, al proyecto: 12 tribus, 12 apóstoles, 12 estrellas, 12 horas, 12 meses, 12 frutos, 12 puertas… Y me pregunto, ¿Qué es aquello de la obra del Espíritu Santo en el Papa Francisco que nos mueve y conmueve hacia el crecimiento, la renovación, la armonía?
Y por esas afinidades alquímicas y futbolísticas con el permanente joven Bergoglio que nos da ejemplo de ‘hacer lío’, me tomo el ‘12’ para alinear en el estadio del mundo, la diaconía de San Lorenzo de Almagro, equipo de Pueblo de Dios, de los Pobres, de la Paz, palabras con la “P” de Papa, profeta y pastor, cuya pasión por el fútbol y “el ciclón” jamás ha ocultado.
Un director técnico y once jugadores de campo, dispuestos a disputar cada balón para alcanzar la Copa de la Salvación. En esta alegoría deportiva, le doy nombre a cada uno de los integrantes del equipo del cual me declaro hincha, no sólo por la Santa Fe, sino por la convicción existencial que el Señor se valió de una fractura en mi tobillo para empujarme al desierto el mismo día en que inició el cónclave. Fueron 40 días antes de la cirugía, a modo San Ignacio de Loyola, bebiendo cada mensaje, entrevista y relato sobre el nuevo pontífice. De una u otra forma quiero narrar que cuando morí a la práctica deportiva, algo en mí se fue entrenando al ritmo de los Ejercicios Ignacianos encarnados en Francisco.
Bueno, y sin tanto protocolo les doy mi alineación:
La DT, sin duda es la Misericordia, así en femenino.
En el arco está la Paz.
La defensa trinitaria tiene la “E” de Espiritualidad: Encuentro, Ecología, Esperanza.
Con la oración de los cinco dedos, la generación del juego está a cargo en el medio campo por: la Sinodalidad y el Diálogo Social abriendo el campo en las fronteras, la Cultura en el centro, haciendo pases con la Alegría y la Justicia.
¿Y los goles? La Iglesia en la primavera de Francisco nos ha puesto a celebrar con Signos y Cambios. Con el Papa ha sido ‘diciendo y haciendo’, con cada texto publicado polinizando el contexto, dando forma a las reformas y muchas veces, tan solo indicando con un gesto lo que se predica sin necesidad de las palabras.
Mientras llega el ‘partido’, hay una estrategia definida: Fratelli Tutti caminemos cantando Laudato Si’ con Evangelii Gaudium y Episcopalis Communio pues Dilexit Nos en nuestra Querida ‘Casa Común’ para que muchos Laudate Deum. Dicho de otro modo, hermanos, todos caminemos cantando alabado seas con la Alegría del Evangelio y en Sinodalidad, pues Él nos amó, en nuestra querida casa común, para que muchos alaben a Dios.
Así, reconocemos que el Papa no sólo ‘primereó’ en coordenadas geográficas, sino en el amplio panorama de una eclesialidad renovada y en la postura actualizada de la Iglesia como levadura del mundo. Del Francisco de Asís al Francisco de Roma, siempre queda la esperanza de muchos “Franciscos” y “Claras” que sean “un mar de fueguitos” —a decir del pueblo de Neguá en la pluma profética de Eduardo Galeano—. Cada persona brillando con luz propia entre todas las demás. Algunos con el corazón ardiendo como los discípulos de Emaús, “con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
En las tribunas del estadio se encienden las luces de los teléfonos, que esta vez sí comunican concordia, y en cada territorio calientan jugadores dispuestos a ponerse la camiseta del equipo diaconal del Pueblo, de los pobres, de la paz. Eso está inspirando Francisco, juego y fuego del Espíritu, aun cuando hay otros equipos patrocinados por poderosos, dispuestos a someter y golear las directrices de la Misericordia.
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Con motivo de la celebración de los 12 años de pontificado del Papa Francisco, el Diácono Alirio Cáceres Aguirre, ofrece un espacio de análisis de su legado teológico, pastoral y espiritual, basado en 12 términos representativos de su Magisterio. La Master Class Solidaria “FRANCISCO: 12 años de pontificado, 12 palabras de su legado” está prevista para el miércoles 12 de marzo a las 6 pm de Colombia. La inscripción se realiza en este formulario: https://forms.gle/94xsTaCNWgFBmGzL8 US$12 vía Wise @alirioc19