En el Año de la Esperanza, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) se presenta como un auténtico signo de esperanza. Así lo expresa el padre Miguel Modino en la Revista de la Arquidiócesis de Manaus, al reflexionar sobre el encuentro de los obispos de la región panamazónica, celebrado en Bogotá del 17 al 20 de agosto de 2025, un espacio de escucha que permitió “identificar los procesos que, inspirados por el Sínodo para la Amazonía y Querida Amazonía, han contribuido a reconocer avances, resistencias, desafíos y esperanzas”.
Los obispos de la región, comprometidos con una Iglesia sinodal, expresaron su agradecimiento por la “generosa y arriesgada entrega de numerosos miembros del Pueblo de Dios en la Amazonía”. Según Modino, ellos reconocen a “hombres y mujeres que en el martirio impulsan la misión evangelizadora de la Iglesia”, manteniendo viva la esperanza y la fe en medio de contextos difíciles.
El artículo subraya que la Iglesia amazónica sigue avanzando en caminos de escucha, articulación entre Iglesias locales, revitalización de los concilios, planificación pastoral y formación teológica, espiritual, ministerial y pastoral, todo ello para responder a los signos de los tiempos. Esta Iglesia posee “una mayor conciencia en relación a la ecología integral y valora la importancia del ecosistema amazónico”, aunque enfrenta obstáculos como “la falta de discernimiento, el autoritarismo, el clericalismo y la escasa vocación misionera”.
Los obispos de la Amazonía, indica Modino, desean “avanzar en comunión, comunicación y sinodalidad”, siendo cada vez más proféticos y comprometidos. Buscan una mayor escucha de las culturas y espiritualidades de los pueblos de la región, especialmente ante la crisis climática, y lo hacen con la convicción de que la Iglesia debe estar “centrada en el Bautismo, fuente común de todas las vocaciones y ministerios”.
El compromiso episcopal se expresa también en su deseo de caminar junto al pueblo, “lado a lado, compartiendo las alegrías y los sufrimientos de sus comunidades, aprendiendo de su fe sencilla y de su testimonio de ser sal y luz de la tierra”.
CEAMA, espacio privilegiado para la misión
En esta línea, los obispos definen la CEAMA como “un espacio privilegiado para la comunión, el discernimiento y la misión”, comprometido con su crecimiento, fortalecimiento y consolidación, “al servicio de la renovación de las comunidades, con la mirada puesta en convertirse en signo de esperanza para toda la Iglesia”.
Desde esta perspectiva, la CEAMA busca desarrollar programas de formación para seminaristas, clérigos, religiosos y agentes pastorales, además de avanzar hacia la autosostenibilidad como parte de su compromiso con la vida y la misión eclesial en la Amazonía.
El texto concluye con una invocación mariana: este camino de esperanza y comunión ha sido confiado a “María, Madre de la Amazonía, que siempre camina con sus hijos en los momentos de luz y de la cruz”, signo de una Iglesia que, en medio de los desafíos, renueva su fe y su compromiso con la vida de los pueblos amazónicos y con la Casa Común.
Lee el artículo del padre Miguel Modino y conoce más sobre la Revista de la Arquidiócesis de Manaus: Descargue aquí.
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