La santidad y la sinodalidad se encuentran en el servicio cotidiano: reflexiones de un padre sinodal sobre José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles

La santidad y la sinodalidad se encuentran en el servicio cotidiano: reflexiones de un padre sinodal sobre José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles
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La canonización del Dr. José Gregorio Hernández Cisneros y la Madre Carmen Rendiles es un momento histórico para Venezuela y América Latina. Desde su vocación laical y su participación en el proceso sinodal, Jesús Alberto Briceño Cherubini ofrece una mirada sobre cómo la santidad se vive en la vida cotidiana y cómo los ejemplos de estos nuevos santos inspiran a la Iglesia y al pueblo venezolano a caminar juntos, escuchando, sirviendo y cultivando la esperanza en medio de las dificultades. Para Briceño, la santidad y la sinodalidad consiste en un compromiso real de amor, diálogo y servicio al prójimo.

Jesús Alberto Briceño Cherubini

En diálogo con el Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad, Jesús Alberto Briceño Cherubini, laico venezolano, padre sinodal, casado y con cinco hijos, nos comparte su mirada sobre cómo la santidad y la sinodalidad se entrelazan en la vida cotidiana del laico y el mensaje que la canonización de José Gregorio Hernández y de Madre Carmen Rendiles ofrece a la Iglesia venezolana y latinoamericana.

Santidad y sinodalidad

Pregunta: Desde su experiencia como padre sinodal, ¿cómo entiende la relación entre la santidad y la Sinodalidad en la vida cotidiana del laico?

 Respuesta: La Santidad y la Sinodalidad deben ir de la mano, buscando el camino de la perfección en la vida cotidiana a través de la oración y el servicio, participando activamente en la comunidad eclesial, escuchando y dialogando con los demás para tomar decisiones juntos en el hogar, que es nuestra Iglesia Domestica, en nuestros apostolados seglares y en la vida de la parroquia. Esto implica el caminar juntos, escuchando y aprendiendo unos de otros, es decir, que nadie se quede atrás.

“El amor como el motor principal de transformación y conversión de nuestras vidas”

 P.: En este tiempo en que la Iglesia reconoce la santidad de José Gregorio Hernández y Madre Carmen Rendiles, ¿qué mensaje cree que ofrecen sus vidas a la Iglesia venezolana y latinoamericana?

 R.: La Santidad de estos dos grandes santos venezolanos, ofrecen al pueblo venezolano y latinoamericano en general, el gran ejemplo del amor como el motor principal de transformación y conversión de nuestras vidas. Ellos supieron practicar con su ejemplo, dos grandes verbos que deben ser nuestro horizonte: Adorar y Servir. Cuando contemplamos a Jesús en la Eucaristía y lo recibimos en su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, haciéndonos uno solo con Él; de esa misma manera en el Servicio debemos descubrir y contemplar el verdadero Rostro Sufriente de Cristo en cada hermano y hermana que sale a nuestro encuentro.  

 P.: ¿Podría decirse que el camino de estos nuevos santos refleja un modo “sinodal” de vivir el Evangelio, cercano al pueblo y atento a las heridas humanas?

 R.: Claro que sí, sobre todo en estos tiempos difíciles de la humanidad y en especial de América Latina y el Caribe, debemos ser luz del mundo y sal de tierra para tantos hermanos y hermanas que han perdido la esperanza.

 El Evangelio de Jesús no es otra cosa que darse al otro sin medida, ser esos buenos samaritanos que salimos al encuentro del otro sin reservas, pero con un corazón lleno de piedad y misericordia. Cada hombre es mi hermano, tenga la condición que tenga. En la Iglesia todos, todos, todos, somos importantes, siendo Peregrinos de la Esperanza.  

 “La santidad se vive en lo cotidiano”

P.: Como laico que participa en el proceso sinodal, ¿qué desafíos percibe para que la santidad deje de verse como algo lejano y se entienda como una vocación posible para todos?

R.: Como laico en el proceso sinodal, los desafíos para que la santidad sea vista como una vocación para todos incluyen superar la concepción de la santidad como algo exclusivo y lejano, superar las barreras de participación de los marginados, y lograr una verdadera conversión para que la Iglesia sea más relacional y misionera. Es necesario reforzar la formación de los laicos, descubrir su vocación propia de «buscar el Reino de Dios en las realidades temporales» y que la santidad se vive en lo cotidiano. (social, económica, política, cultural, educativa, ambiental, etc.). Esto implica escucharlos, incluirlos en los procesos de toma de decisiones y visibilizar su testimonio de fe. También, la corresponsabilidad diferenciada es un elemento importante a destacar, esto no es otra cosa que cada uno de nosotros se dedique a lo que le corresponda en la Iglesia, o sea, zapatero a tu zapato.

Opción preferencial por los pobres

P.: En su opinión, ¿cómo puede la canonización de José Gregorio Hernández y Madre Carmen Rendiles renovar la esperanza del pueblo venezolano en medio de las dificultades actuales?

R.: La canonización de José Gregorio Hernández Cisneros y la Madre Carmen Rendiles puede renovar la esperanza en Venezuela al reafirmar valores como la solidaridad, la caridad y la fe en la adversidad, sirviendo de inspiración para la el perdón, la reconciliación y la unidad nacional. Ambos santos son un modelo de fortaleza, servicio y entrega al prójimo, demostrando que es posible construir un país mejor a través de las virtudes cotidianas.

El Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, conocido como el médico de los pobres, representa la unión de la ciencia y la fe, siendo un modelo de servicio a los más necesitados y de construcción de comunidad. Su ejemplo al superar las dicotomías de su tiempo puede inspirar a los venezolanos a construir puentes en medio de la polarización.

Y la Madre Carmen Rendiles es un modelo de resiliencia y perseverancia, superando una discapacidad física para dedicarse a la educación y la caridad, especialmente hacia las mujeres. Su canonización resalta la importancia del sacrificio y el compromiso con los más vulnerables. En ellos dos se da de manera real la opción preferencial por los pobres, que es fundamento en el magisterio de la Iglesia de América Latina y el Caribe.

Peregrinos de esperanza

P.: Algo que le gustaría agregar

R.: Finalmente, les dejo esta reflexión: La canonización de nuestros queridos paisanos los beatos José Gregorio Hernández Cisneros y la Madre Carmen Rendiles, vienen a representar para Isnotú, Caracas, toda Venezuela y el mundo entero, un signo de caridad y misericordia que se derrama en las mentes y los corazones de los hombres y mujeres de buena voluntad. Porque ser devotos de estos dos grandes venezolanos, nos lleva a asumir el compromiso de caminar en santidad todos nuestros días. Ser canonizados en este año Santo del Jubileo y por decreto del siempre recordado Papa Francisco, nos impulsa aún más a ser verdaderos peregrinos de la esperanza, para ser ministros de la compasión, de la misericordia, del encuentro y de la escucha a tiempo y a destiempo. Que los ejemplos de estos nuevos santos nos ayuden a reconciliarnos y encontrarnos verdaderamente con el rostro sufriente de Cristo en cada hermano.

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