La luz del Adviento que orienta el nuevo camino de la Iglesia sinodal

La luz del Adviento que orienta el nuevo camino de la Iglesia sinodal
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Con el inicio del tiempo de Adviento, la Iglesia en América Latina y el Caribe propone una experiencia espiritual que une la espera de la Navidad con la implementación concreta del camino sinodal. Así lo expresan los Recursos Orantes de Adviento 2025, elaborados por el equipo continental y animados espiritualmente por la reflexión de la Hna. Cleusa Alves Da Silva, IFAS, quien invita a leer este tiempo litúrgico como una verdadera iluminación para el nuevo rumbo de la Iglesia sinodal.

El Adviento, tradicionalmente comprendido como un tiempo de preparación y esperanza, es presentado como una oportunidad privilegiada para la conversión personal y comunitaria. No se trata de una espera pasiva, sino de una vigilancia activa que interpela a la Iglesia a salir de la rutina, de la comodidad y de la autorreferencialidad, para reencontrarse con el sentido de su misión.

Vigilar con el corazón despierto

La reflexión central retoma el llamado evangélico de Jesús: “Vigilen, porque no saben a qué hora vendrá su Señor” (Mt 24,37-44). Esta vigilancia no se reduce a una actitud individual, y se convierte en una clave eclesial. Vigilar significa mantener el corazón despierto ante el sufrimiento del mundo, atentos a las heridas de la sociedad y disponibles para responder desde la compasión, la justicia y la ternura.

Desde esta perspectiva, la iluminación propuesta para el camino sinodal subraya que la Iglesia no puede encerrarse en sí misma ni temer los cambios que el Espíritu suscita. La sinodalidad —afirman los textos— recuerda que todos los bautizados comparten la misma dignidad y están llamados a participar activamente en la vida y misión de la Iglesia, superando lógicas de poder, clericalismo y exclusión.

Iglesia que escucha y discierne

Inspirada en los verbos propuestos por el Papa Francisco —encontrar, escuchar y discernir—, la reflexión invita a fortalecer una Iglesia que sabe detenerse para escuchar. Escuchar a Dios en su Palabra, escuchar a los hermanos y hermanas, y escuchar también el clamor de los pobres y de la tierra.

En este nuevo camino, la Hna. Cleusa resalta que la sinodalidad no es una meta ya alcanzada, sino un proceso que exige conversión continua: de las relaciones, de los procesos y de las mentalidades. Solo así será posible construir comunidades verdaderamente fraternas, donde las diferencias no dividan, sino que se reconozcan como riqueza y don del Espíritu.

Esperanza que se hace compromiso

En el marco de la conclusión del Año Jubilar de la Esperanza, el Adviento se presenta como un tiempo propicio para poner en marcha esa esperanza que no evade los conflictos, sino que se compromete con la transformación de la realidad. La Iglesia sinodal que se ilumina en este tiempo es una Iglesia en salida, cercana a las periferias geográficas y existenciales, capaz de acompañar a quienes sueñan con un mundo nuevo.

Descarga aquí el recurso: https://repositorio.celam.org/files/original/3133/1_domingo_adviento.pdf

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