En tiempos en los que la fe busca nuevos lenguajes para dialogar con el mundo, la hermana Xiskya Valladares se ha convertido en una figura importante en el ámbito de la comunicación eclesial. Religiosa, periodista y creadora de contenido, ha hecho de las redes sociales un espacio de evangelización, encuentro y escucha sinodal. Cofundadora de iMisión, asociación dedicada a formar y acompañar misioneros digitales, su testimonio es una síntesis entre tradición y contemporaneidad.
En 2023 participó con voz y voto en la Asamblea del Sínodo de la Sinodalidad por nominación pontificia, siendo una de las pioneras en representar la voz de los evangelizadores digitales ante la Iglesia universal. Con más de una década de presencia activa en plataformas como TikTok, YouTube, X e Instagram, su misión consiste en acercar el Evangelio a jóvenes alejados de la práctica eclesial, derribando prejuicios y ofreciendo respuestas claras y auténticas sobre la fe.
En esta entrevista exclusiva con el Observatorio Latinoamericano de Sinodalidad, la hermana Xiskya reflexiona sobre su vocación, el papel de la comunicación digital en la misión de la Iglesia, los desafíos de evangelizar en un mundo saturado de información y cómo las nuevas tecnologías pueden contribuir a construir una Iglesia más participativa, cercana y sinodal.
Un cúmulo de momentos
Pregunta: Hermana Xiskya, ¿cómo descubrió su llamado a la vida consagrada y qué la llevó a involucrarse en la comunicación dentro de la Iglesia?
Respuesta: Mi vocación religiosa surgió del discernimiento de un cúmulo de momentos. No fue en un único momento concreto. Yo estudiaba en el colegio de las Hermanas de las que hoy formo parte y a la vez estaba en el Camino Neocatecumenal y participaba muy activamente de la pastoral juvenil de la diócesis.
Mi vocación a la comunicación sobrevino más tarde cuando mis superioras me destinaron a dar clases en el grado de Periodismo de nuestra universidad en Mallorca. Para ello estudié el master en Periodismo y una cosa me llevó a la otra.
El Evangelio en la era digital
P.: En su experiencia, ¿cómo debe la Iglesia comunicar el Evangelio en la era digital para ser fiel a su misión?
R.: Para que la Iglesia comunique el Evangelio de manera fiel y efectiva en la era digital, debe tener en cuenta varios principios fundamentales:
1) Centrarse en la misión, no solo en la tecnología, es decir, la evangelización digital no se trata solo de usar redes sociales, sino de transmitir el mensaje de Cristo de manera auténtica. El fin es el anuncio del Evangelio y la conversión de los corazones.
2) Hablar el lenguaje de la audiencia: Muchas personas hoy tienen poco o nulo conocimiento de la fe, por lo que es esencial comunicar el mensaje de manera clara, sencilla y accesible, adaptar el tono según la plataforma.
3) Responder a las preguntas y preocupaciones reales: La evangelización debe abordar las dudas, prejuicios y búsquedas espirituales del público; no solo transmitir doctrina, sino mostrar cómo la fe responde a las inquietudes humanas.
4) Ser auténtico y cercano: La audiencia valora la autenticidad; los mensajes deben reflejar testimonio real, no solo discursos teóricos; el uso de testimonios, experiencias personales y relatos impacta más que un discurso doctrinal frío.
5) Usar la creatividad y la innovación: Aprovechar la música, el arte, los memes y otros recursos visuales para captar la atención sin perder profundidad; contar historias que emocionen y conecten con la vida de las personas.
6) Evangelizar con caridad y paciencia: La evangelización digital implica entrar en diálogo con personas que piensan diferente, sin imponer ni confrontar agresivamente; responder con respeto y amor, incluso ante críticas o ataques.
7) Promover la comunidad y el acompañamiento: La evangelización digital no puede quedarse en lo virtual, debe llevar a la comunidad eclesial; crear espacios de interacción real: grupos de oración online, encuentros presenciales, seguimiento personalizado.
Y por último, no quedarse en mensajes inspiradores, sino animar a dar pasos concretos en la fe: orar, leer la Biblia, acudir a la Iglesia, comprometerse en la comunidad.
Tierra de misión
P.: ¿Cuáles son los principales retos que enfrentamos al comunicar el mensaje cristiano en un mundo digitalizado?
R.: La superficialidad, el ruido y la saturación de información, la desinformación y tergiversación del mensaje cristiano, hostilidad y rechazo cultural, el riesgo de caer en una comunicación egocéntrica o de espectáculo, adaptarse sin perder la esencia del mensaje; y la dificultad para transmitir lo trascendental en un mundo relativista. Son muchos riesgos, por eso es tierra de misión.
Participación y espíritu sinodal
P.: ¿Cómo podemos construir narrativas en redes sociales que promuevan el diálogo, la comunión y la participación sinodal?
R.: Requiere de una estrategia que conecte con las personas, las involucre activamente y las lleve a un encuentro auténtico con la fe y con la comunidad.
Tienen que ser narrativas centradas en la escucha (hacer preguntas abiertas, leer y responder comentarios con empatía y respeto, hacer encuestas y dinámicas participativas) y que fomenten el testimonio de personas que hayan experimentado la Iglesia como comunidad de acogida, o videos o fotos que muestren las acciones concretas de caridad y servicio.
Y contenidos colaborativo con otras cuentas católicas que muestren la diversidad y riqueza de la comunidad cristiana.
P.: ¿Qué elementos considera esenciales para que la comunicación en la Iglesia refleje el espíritu sinodal?
R.: La escucha activa, la participación inclusiva, la humildad y la comunión.
P.: ¿De qué manera las nuevas tecnologías pueden ayudar a construir una Iglesia más participativa y en comunión con las realidades locales?
R.: Mediante plataformas digitales para el discernimiento y la participación sinodal como Delibera que permite encuestas en línea y foros digitales. O bien mediante la transmisión de reuniones sinodales por Zoom o YouTube u otras aplicaciones como Slak o grupos de WhatsApp o Telegram para discutir temas sinodales y facilitar la participación en procesos de toma de decisiones. O bien, usando la redes sociales para visibilizar la vida de la comunidad y fomentar la comunión.
Por ejemplo, mediante campañas en redes sociales para compartir testimonios de laicos, religiosos y sacerdotes, mostrando una Iglesia viva y cercana; o el uso de TikTok y reels para explicar temas de fe con lenguaje accesible y visualmente atractivo.
Ofreciendo formación y acompañamiento espiritual por videollamada. El uso de inteligencia artificial y aplicaciones para facilitar la vida parroquial como por ejemplo, Chatbots en sitios web parroquiales para responder preguntas frecuentes sobre sacramentos, horarios y formación, Apps para la oración y el estudio bíblico, como Hallow, Laudate o Bible App, que permiten una experiencia más personalizada de la fe, Calendarios y agendas parroquiales digitales para coordinar mejor las actividades y eventos comunitarios.
Y también usando la tecnología para mejorar la evangelización y la acción social, por ejemplo, con un mapeo digital de las necesidades locales con herramientas como Google Maps para identificar dónde se necesita ayuda pastoral o caritativa, recaudación de fondos online para proyectos solidarios a través de plataformas como GoFundMe o Bizum, o conexión con misioneros y comunidades alejadas mediante transmisiones en vivo y redes satelitales para formación y apoyo pastoral.
P.: ¿Podría compartir alguna experiencia en la que haya visto la sinodalidad expresarse a través de la comunicación digital?
R.: El modo de trabajar los misioneros digitales que estamos en el proyecto La Iglesia te escucha es completamente sinodal. Nos reunimos, participamos todos, las decisiones son consensuadas, los trabajos se reparten, todos podemos participar libremente, y deliberamos juntos.
Un corazón evangelizador
P: Por favor, deje un mensaje para nuestros lectores.
R.: Estamos viviendo momentos históricos en los que la tecnología está cambiando nuestra manera de comunicarnos, de aprender y de relacionarnos. Como Iglesia, estamos llamados a aprovechar estas herramientas para anunciar el Evangelio, fomentar la comunión y fortalecer la participación de todos en la misión.
La digitalización nos ofrece oportunidades concretas para hacer de nuestra Iglesia un espacio más inclusivo y cercano a las realidades locales, tenemos a nuestro alcance medios para que nadie se quede fuera del camino sinodal. Sin embargo, todo esto solo será verdaderamente fructífero si va acompañado de un corazón evangelizador y una comunidad activa que las utilice con creatividad y amor.
No basta con estar en el mundo digital; necesitamos ser presencia viva de Cristo en este espacio, generando diálogo, construyendo puentes y llevando esperanza a quienes buscan sentido en sus vidas.
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