La Iglesia católica en Puerto Rico avanza en su camino de conversión sinodal con una jornada nacional de formación para llevar la escucha, el discernimiento y la participación a la vida cotidiana de las comunidades. La iniciativa, organizada por la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP), se desarrolla en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), en Ponce, con la participación de representantes de las seis diócesis de la isla.
Monseñor Eusebio Ramos Morales, arzobispo metropolitano de San Juan y presidente de la CEP, expresó su esperanza ante este proceso y agradeció el trabajo conjunto que hizo posible la convocatoria. “Esto solamente es un primer paso para que podamos seguir implementando ese documento final del sínodo de la sinodalidad”, dijo, al invitar a los participantes a dar continuidad a la formación en sus respectivas Iglesias locales.
El encuentro comenzó el 22 de octubre con la participación de docentes de la Universidad Central de Bayamón, la Universidad del Sagrado Corazón y la PUCPR. Durante las jornadas se abordan los fundamentos teológicos y pastorales de la sinodalidad, con el propósito de traducirlos en prácticas que favorezcan la comunión, la participación y la misión evangelizadora.

Respuesta a las heridas y fragmentaciones
En su intervención, el arzobispo de San Juan recordó que la renovación sinodal no puede quedarse en una reflexión teórica, sino que requiere la implicación de quienes tienen responsabilidades ministeriales y pastorales. Por ello, señaló que el proceso comienza con el compromiso de los propios agentes eclesiales.
“Esto, hermanos, es vital y comienza con nosotros los principales responsables a nivel ministerial, a nivel pastoral”, expresó monseñor Ramos Morales.
El prelado también describió la realidad que interpela a la Iglesia puertorriqueña y pidió asumir el desafío con disposición y generosidad. Se refirió a un Pueblo de Dios que camina de manera “desarticulada, herida, fragmentada”, una situación que demanda reconstruir los vínculos y abrir espacios para caminar juntos.
“Vamos entonces a asumir este reto (…) y a responderlo con la mayor generosidad de nuestra vida y de nuestro corazón”, exhortó.

Del encuentro a las comunidades
Participaron sacerdotes y seminaristas, así como la incorporación de los equipos sinodales y líderes laicos de las distintas diócesis. Para la jornada con los laicos, se convocó a representantes de las seis jurisdicciones eclesiásticas, con el objetivo de ampliar la responsabilidad compartida en la recepción e implementación de las orientaciones del Sínodo sobre la Sinodalidad.
En este proceso participa también el padre Eric Iván García Concepción, sacerdote de la Diócesis de Mayagüez y secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), quien resaltó la necesidad de que los contenidos de esta experiencia alcancen los distintos espacios eclesiales. “Estos temas deben llegar a nuestras diócesis y parroquias”, señaló.
Durante el encuentro se compartió, además, un mensaje en video de monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Celam, quien felicitó a la Conferencia Episcopal Puertorriqueña por promover esta iniciativa. Su intervención recordó que las Iglesias de América Latina y el Caribe comparten el desafío de hacer realidad una forma de ser Iglesia basada en la escucha, la fraternidad y el discernimiento comunitario.

Las Iglesias locales, protagonistas del camino sinodal
Las reflexiones formativas estuvieron a cargo de especialistas que abordaron tanto los fundamentos teológicos como las implicaciones pastorales y jurídicas de la sinodalidad.
El teólogo venezolano Rafael Luciani, doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, subrayó la responsabilidad de las Iglesias locales en esta etapa del proceso. Su exposición invitó a reconocer que la sinodalidad se concreta en las relaciones, en la participación de los bautizados y en la capacidad de las comunidades para responder a los desafíos de sus propias realidades.
Por su parte, José San José Prisco, catedrático de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca y experto en el proceso sinodal, abordó la relación entre la sinodalidad y el Código de Derecho Canónico, poniendo de relieve la necesidad de comprender sus implicaciones para la organización y la vida de la Iglesia.
La formación también retomó las enseñanzas del Papa Francisco, quien presentó la sinodalidad como el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio, y su continuidad durante el pontificado de León XIV. Esta mirada invita a superar las respuestas individuales y las posiciones enfrentadas mediante una escucha recíproca, la oración y el discernimiento compartido.

Proceso que mira hacia 2028
La jornada en Puerto Rico se integra en el proceso de implementación de las orientaciones del Sínodo sobre la Sinodalidad, que contempla un camino de recepción en las Iglesias particulares y tiene como horizonte la Asamblea Eclesial prevista para octubre de 2028.
Para monseñor Ramos Morales, este itinerario exige perseverancia y una participación que vaya más allá de los encuentros formativos. El arzobispo agradeció al Celam, a sus hermanos obispos y a quienes aceptaron participar, y recordó que la tarea requiere continuidad en las diócesis y comunidades.
La iniciativa tiene como propósito que la conversación en el Espíritu —una práctica de escucha, oración y discernimiento comunitario— se incorpore progresivamente a la vida parroquial y diocesana. De este modo, la formación aspira a contribuir a una Iglesia más cercana, capaz de sanar relaciones, afrontar sus tensiones y anunciar el Evangelio desde la comunión y el servicio.
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