La participación de los laicos en la vida y misión de la Iglesia “es algo que nadie pone en duda”, afirma el Pbro. Dr. José San José Prisco en su artículo publicado en Buena Prensa. Este derecho, explica, “se fundamenta en el bautismo”, que otorga una gracia y también “una llamada divina a participar en la misión redentora de Jesucristo”.
El sacerdote recuerda que todos los fieles, desde la igualdad bautismal, tienen el deber y el derecho de promover la actividad apostólica de la Iglesia (LG 17; can. 211 y 216). Esta participación, sin embargo, exige un cambio de mentalidad tanto en la jerarquía como en los laicos.
De ayudantes a verdaderos cooperadores
El autor subraya que esta igualdad y corresponsabilidad “exige una actitud nueva y diferenciada en el ejercicio de la autoridad”, invitando a superar la visión de los laicos como simples ayudantes. “No como ‘ayudantes’ de la jerarquía, sino como verdaderos ‘cooperadores’”, insiste.
En ese sentido, la Iglesia está llamada a vivir su misión “en sinodalidad, caminando juntos, contando con la cooperación de todos”, aunque la jerarquía siga teniendo la responsabilidad final de las decisiones, tras un discernimiento colegial.
Estructuras que favorecen la participación
El Pbro. San José Prisco señala que el Documento final del Sínodo reconoce la importancia de los espacios institucionales ya previstos en el Derecho Canónico: los sínodos diocesanos, los consejos pastorales y los consejos para los asuntos económicos.
Estos organismos, dice, representan “el primer nivel de ejercicio de la sinodalidad” y son lugares “de encuentro, escucha recíproca y discernimiento común sobre la marcha de la comunidad”. Pero advierte: “Su función sería totalmente ineficaz si no se usan adecuadamente”.
Conversión de mente, corazón y procesos
El autor enfatiza la necesidad de una “verdadera conversión de las relaciones” y una “metodología de trabajo verdaderamente sinodal”, basada en la escucha, el diálogo fraterno y el discernimiento conjunto.
El método de la Conversación en el Espíritu ha sido muy útil, aclara, aunque “puede ser complementado con otros” según las circunstancias de cada comunidad.
Inclusión y representación
El texto también llama a favorecer la presencia de laicos comprometidos y de grupos “habitualmente menos representados”, como jóvenes, mujeres y personas en situación de pobreza o marginación.
“La Iglesia del siglo XXI está llamada a ser sinodal”, concluye el sacerdote: “una comunidad donde todos los bautizados caminan, escuchan, disciernen y deciden juntos, desde la igualdad del bautismo y la corresponsabilidad en la misión”.
Lea el artículo completo aquí: https://blogbuenaprensa.com/i-la-participacion-de-los-laicos-en-la-vida-y-la-mision-de-la-iglesia/
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